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En el Cuarto Juzgado de Instrucción

Célebre estafador pide estar preso en casa, tiene un no

Es el ‘Patón’ Ochoa. Asegura que así podrá tratarse mejor de la diabetes y la hipertensión que padece. La fiscalía se opone al planteo y ahora debe resolver un juez.
Por Redacción Diario de Cuyo 12 de diciembre de 2015 - 00:00

Seguir preso en la cárcel no es opción para Rolando Bernardino ‘Patón’ Ochoa (56 años) un renombrado estafador que pide arresto domiciliario por estar enfermo, dijeron fuentes judiciales. El 27 de abril pasado quedó preso con una mujer, entonces pareja suya, por intentar estafar al banco Hipotecario con un préstamo de $75.200. La idea era fingir que la mujer era en realidad una cordobesa que había perdido su DNI en un asalto y, en marzo pasado, falleció. Ambos fueron procesados en el Cuarto Juzgado de Instrucción. Y aunque el delito que les atribuyen es excarcelable, sólo la mujer recuperó la libertad: a Ochoa lo mandaron al Penal por temor a que se fugue o entorpezca la investigación.

Ahora, este conocido embaucador que registra al menos 6 condenas (incluidas las que estafó a 3 gitanos e incluso a un primo suyo), asegura que es diabético y sufre de hipertensión. Y que por eso pide estar preso en su casa para un mejor tratamiento. Según fuentes judiciales, Ochoa presentó un escrito de puño y letra y no a través de su abogado.

En el Cuarto Juzgado de Instrucción corroboraron que tales afecciones son ciertas (se habla de diabetes en grado 2) y ya pidieron opinión a la fiscalía, en este caso a la subrogante Silvina Gerarduzzi, quien se opuso a conceder el beneficio porque entiende que esas enfermedades pueden ser tratadas en la prisión, indicaron.

La decisión la tendrá que tomar el juez que subrogue a Maximiliano Blejman (ahora juez de Cámara). Y en caso de que Ochoa reciba otro revés, podrá apelar.

En el medio, su defensor Javier Cámpora pretende acelerar los tiempos. Ya pidió cerrar la investigación para mandar el caso a juicio. Así, tendrá la posibilidad de intentar que lo desliguen definitivamente o, en todo caso, buscar una pena baja que permita a su cliente volver a la calle.

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