Seis trabajadores rurales se quedaron literalmente sin nada a causa de un devastador incendio en la casa que habitaban en Caucete. Según dijeron, el siniestro se inició por un cigarrillo encendido que tomó contacto con un colchón.

Todo comenzó alrededor de las 23 del último sábado. La vivienda está en una finca situada en la calle Lateral, metros al Sur de Divisoria, en la zona de La Puntilla.

Mariano Nicolás Echenique (49) está separado y le prestan ese lugar hace aproximadamente 10 años. Es casero y además trabaja en los parrales. Y no está solo, porque a lo largo de los años fue dando asilo a otros hombres que trabajan en las fincas de la zona, formando un grupo de seis personas que se ayudan mutuamente para vivir el día a día.

En la calle. Los trabajadores quedaron con lo puesto tras el incendio. Ayer estaban con mucha tristeza.

Echenique ayer caminaba entre los escombros y miraba con tristeza el esqueleto de la vivienda, ennegrecido por el fuego. Parte de las paredes eran de adobe y parte de cañas, al igual que el techo. Todo se vino abajo. "He quedado sin nada, se me ha quemado todo, hasta una cabrita que no pude hacer nada para salvarla", dijo el hombre entre lágrimas, mientras mostraba las quemaduras que sufrió en sus manos por intentar salvar cosas.

Además del animal, se quemaron dos televisores, un equipo de música, documentación, colchones, celulares, un freezer, ropa, mercadería, dinero, bicicletas, herramientas, camas, muebles y otras cosas menores que había en la propiedad, que era precaria pero bastante grande.

Ayer, parte del grupo estaba sentado bajo un árbol, en la entrada de la finca, mirando desde lejos lo que era la casa.

"Uno de los muchachos ha estado fumando en una de las piezas y parece que se ha agarrado un colchón. Yo estaba durmiendo cuando vi las llamas, me levanté y quisimos tirar agua, pero no salía. Los muchachos han salido como han podido, las llamaradas eran tremendas, no las podíamos apagar y se extendieron por todos lados", afirmó Echenique.

Los bomberos del Cuartel de Caucete acudieron al lugar apenas recibieron el aviso, pero lo concreto es que poco pudieron hacer porque cuando llegaron al lugar el daño ya estaba hecho.

"Vamos a estar aquí nomás, a la intemperie, no nos queda otra, no tenemos a dónde ir. Yo y los muchachos hemos perdido hasta la vestimenta, estamos en la calle y sin nada, sólo la ropa que tenemos puesta", dijo Echenique. Y agregó: "Lo único que rescato es que a nadie le ha pasado nada. Pero la verdad es que estamos muy tristes, tenemos mucha impotencia porque no nos quedó otra que ver cómo se nos quemaba la casa, ni agua salía para tirarle al fuego".

Para ayudarlos, acercarse directamente por la vivienda.