La Corte entendió que no existió ninguna violación a los derechos del excomisario general Isidro Ponce (izquierda) y confirmó el fallo.


La Corte de Justicia rechazó un recurso de la defensa del excomisario general Isidro Antonio Ponce para revisar y revertir el fallo por el cual, el 29 de mayo de 2018, se lo condenó a 4 años y 6 meses de prisión por el abuso sexual gravemente ultrajante cometido contra una agente que estaba a su mando. Una noche de septiembre de 2011, la mujer perdía el colectivo al salir de su trabajo en el Centro de Operaciones Policiales (ex COP, hoy Cisem) y su jefe en esa área, Ponce, se ofreció a llevarla a su casa en un departamento alejado, porque le quedaba de paso. Sin embargo antes de llegar, el jefe policial paró para orinar y a su regreso se abalanzó sobre la mujer, intentó besarla, la manoseó y le metió los dedos en sus genitales.


Para la Fiscalía (entonces ejercida por el fallecido Gustavo Manini) los hechos habían ocurrido así y por eso pidió entonces 11 años de cárcel para Ponce. Los abogados de la parte querellante (Maximiliano Orozco y Cristian Catalano), solicitaron 12 años. Y el juez de la Sala I de la Cámara Penal Juan Carlos Caballero Vidal (h) también entendió que el exjefe policial cometió ese delito, pero lo condenó a 4 años y 6 meses de prisión.


Al revisar la sentencia, los ministros Horacio De Sanctis, Ángel Medina Palá y Adriana García Nieto, entendieron que no había violado el debido proceso ni las garantías en favor de Ponce y confirmaron el fallo, dijeron fuentes judiciales.


El máximo tribunal rechazó el reclamo de Antonio Falcón, quien había cuestionado el fallo contra su cliente, entre otras razones, por haber violado su derecho de defensa al no avisarle de la primera entrevista psicológica a la denunciante, sin darle posibilidad de poner un psicólogo de parte. El letrado también había descalificado el fallo, por entender que se basó en los contradictorios relatos del hecho que dio la agente (cinco en total).


Sin embargo los ministros de la Corte desestimaron estos reclamos. Dijeron que la entrevista psicológica a la víctima no era una pericia en sí, sino un informe técnico y que no se le notificó a la defensa porque en ese momento Ponce ni siquiera era imputado. Además, consideraron que los relatos de la víctima fueron coherente en la parte sustancial o más importante y que pudieron diferir en otras circunstancias que no hacían a la parte medular del hecho, indicaron.


Entre las pruebas ratificadas por el máximo tribunal, se destaca ese informe psicológico, el de los médicos psiquiatras que atendían a la mujer, testigos y hasta un informe psicológico del exjefe policial, que resultó lapidario, pues lo describió como una persona con rasgos psicopáticos, egocéntrico y narcisista (ver aparte).
La agente había denunciado a Ponce varios años después del hecho, en enero de 2016, justo después de que la notificaran de una sanción laboral. A pesar de la denuncia, tres meses después el exjefe fue ascendido al máximo rango y pasó a ocupar uno de los 6 puestos en el mayor órgano administrativo de la Policía.
 

Un informe psicológico lapidario

La investigación para esclarecer si Ponce pudo o no abusar de la agente de Policía incluyó un examen psicológico a quien entonces había pasado de ser comisario inspector al máximo rango (general), al mando de la Dirección de Inteligencia (D-1) en la Plana Mayor. En un tramo del informe, la conclusión de una psicóloga es lapidaria: ‘Personalidad con rasgos narcisistas, psicopáticos y egocéntricos, con predominio de la acción sobre la reflexión, fallas en el control de los sentimientos e impulsos, advirtiéndose indicadores compatibles con desorden en el rol sexual’.