Sergio Baldauf está acusado de "homicidio agravado en un espectáculo deportivo" por haber golpeado al DT de futsal Fernando Pereiras durante un partido amistoso, quien falleció en el hospital tras cuatro días en coma. La pena es de 18 años. El detenido declaró su versión de los hechos hasta la madrugada.

 

Baldauf reconoció que su hijo Lautaro de 16 años estaba jugando el partido de futsal para el Club Industrial y admitió haberle pegado al técnico.

 

 

El acusado relató ante el fiscal que durante primer tiempo del partido, "jugaron fuerte y hubo roces", y en la segunda mitad del partido, un jugador de Unión le dio un cachetazo otro del Club Industrial, quien le devolvió una trompada.  El hombre explicó que estaba junto a otros padres y los tres entraron a la cancha para separar a los jugadores en "medio de una batalla campal".

 

Aseguró que el entrenador Pereiras cruzó la cancha y golpeó en la cara a su sobrino y al ver eso, el detenido atinó a golpearlo en la cara y el técnico cayó al piso.

 

En ese momento, agregó que apareció otro jugador, que él no conocía, desde el otro lado de la cancha y este le pateó la cabeza al técnico. Según su declaración, vio como la cabeza del DT rebotó dos veces contra el piso y aseguró que no cayó contra la pared ni la reja.

 

Baldauf tiene antecedentes violentos que no van a perjudicarlo en esta causa. En cuanto a los agravantes, si va a sumar. En el club, también se lo señaló como una persona violenta durante los años en que tuvo un cargo. La estrategia de su abogado José Luis Estévez es bajar la calificación del delito.

 

El acusado señaló que vio inconsciente a Pereiras en el piso y cuando todos los presentes lo vieron desmayado, la situación conflictiva se calmó pero, de repente alguien le dijo: "Fuiste vos el de la remera negra". En ese momento se fue al buffet porque lo querían "linchar".

 

Además aseguró que cuando se quedó solo con su sobrino, el chico le dijo que el dt cruzó la cancha cuando vio que su hijo le había pegado en la cara.

 

La autopsia será determinante por el golpe de la víctima que le causó traumatismo de cráneo y deterioro neurológico.

 

Por otro lado, tres testigos que no defienden a ninguna de las partes, aseveraron que la trompada que recibió Pereiras  fue de "knockout" y que el técnico cayó "como bolsa de papa".