En este consorcio vivía la víctima.

El paso de las horas y el análisis de las pruebas en la escena del crimen del empresario Gonzalo Giménez Avendaño (51) a que la víctima conocía al asesino o asesina. ¿Por qué? Dos elementos le dan forma a esa hipótesis: no robaron (había $200 mil en una de las habitaciones) y, principalmente, no hay ingresos forzados. 

Es decir, o el hombre lo dejó entrar o quien lo mató tenía llaves de la vivienda. Así las cosas, los pesquisas han indagado en su entorno para saber qué vínculos tenía más allá de la familia, ya sea pareja, amigos o su círculo laboral.

Un tema complica para ayudar a la investigación. A diferencia de otros complejos cerrados, éste en particular -Portal de las Sierras, sobre calle San Miguel, en Rivadavia- no cuenta con cámaras de seguridad pero sí un sereno.

En la casa no se encontró arma homicida, que en este caso sería un elemento contundente por el tipo de heridas que dejó ver el cuerpo de Giménez Avendaño: una importante en la cabeza y un hematoma en la frente; además de cortes en la zona del tórax.

En un principio, la víctima no era una persona conflictiva –dicen en su círculo íntimo- pero poco se conocía sobre sus vínculos sentimentales, lugar donde están escarbando los investigadores. 

Giménez Avendaño era propietario de una residencia para personas adultas. Su cuerpo fue hallado cerca de las 15.30 de ayer, tirado boca arriba en el suelo del living-comedor de su casa.