Los jueces Maximiliano Blejman, Silvina Rosso de Balanza y Víctor Muñoz Carpino (Sala III, Cámara Penal) condenaron ayer a 10 años de cárcel a un joven por pasarle un revólver calibre 22 a su hermano menor, quien mató con esa arma a uno de los vecinos con los que se peleaban en la Villa Chacabuco, Rivadavia, la noche del 2 de junio de 2017. Aquella pelea incluia a miembros de dos familias y se había iniciado por un conflicto entre jovencitas de ambos grupos rivales, que comenzaron insultarse por Facebook y luego se cruzaron a golpes, al parecer, disputándose el amor de un muchacho, dijeron fuentes judiciales.

El sujeto condenado ayer es Facundo Aníbal Salinas (24). La víctima de aquella violenta trifulca fue Aldo Gabriel "Kelo" Alcaraz, un joven que tenía 23 años y era padre de dos nenes.

Ayer, al cabo de su alegato, el fiscal Fabrizio Médici había pedido 11 años de cárcel para Facundo Salinas porque consideró probado que aquella noche portó ilegalmente un revólver, y luego tuvo una participación primaria en el crimen de "Kelo" Alcaraz por facilitar esa arma homicida. La abogada de la parte querellante, Carolina Correa, pidió 20 años de cárcel para Salinas por los mismos delitos.

EL HECHO

Para el fiscal y la parte querellante, quedó probado que, luego de enterarse de la agresión contra dos de sus hermanas, esa noche Salinas fue hasta la casa de los Alcaraz, amenazó y gatilló sin disparar. Y luego se trasladó hasta otra casa de unos parientes de los Alcaraz, los Alaniz, donde corrió a pedir ayuda una de las chicas que amenazaba. En ese segundo domicilio sí efectuó dos disparos, indicaron.

Después de ese violento episodio, Salinas buscó refugio en la casa de su tío Fabián, y éste se enfrentó a golpes con el jefe de familia de los Alcaraz, Aldo, quien llegó con otros familiares en persecución del ahora condenado.

Según Fiscalía y parte querellante, fue en medio de esa pelea que "Robertito" o "Chober" Salinas (entonces de 17 años, aún no es juzgado) tomó el revólver que le pasó su hermano y disparó dos veces, uno de los cuales impactó en el pecho de Gabriel Alcaraz y lo sentenció a muerte.

En su alegato, el defensor Carlos Fernández Torres, consideró que no se probó que su cliente le hubiese pasado el arma a su hermano menor para que cometiera el crimen. Y que, por lo tanto, debía ser absuelto. En todo caso, pidió el mínimo castigo, 1 año, sólo por haber portado ilegalmente aquel revólver y haber cometido el delito de abuso de arma. Aún puede reclamar ante la Corte de Justicia.