“La verdad que no sabemos qué pudo originar el fuego. El cableado seguro que no porque por el tema del bebé fuimos muy cuidadosos con ese tema desde que hicimos la prefabricada, hace tres años. La Policía nos preguntó si teníamos problemas con algún vecino o alguien, pero nosotros no tenemos problemas con nadie. Estamos desconcertados”. Johana Mansilla (25) demostraba ayer toda su incertidumbre mientras pasaba por enésima vez una mirada por los escombros de lo que hasta poco después del mediodía había sido su casa, el techo que compartía con su esposo Gastón D’Amico (36 años, empleado de seguridad privada) y su nene de 3 años.
Perdieron su casa y todo lo que tenían por un incendio
Justamente Gastón era el único que estaba cuando se desató la desgracia. Miraba televisión en la casa de sus papás cuando empezó a percibir olor a quemado. Apenas salió hacia el fondo, donde sus padres le permitieron construir la prefabricada, se topó con las llamas. En el acto corrió hacia un vecino para pedirle que llamara a los bomberos mientras él alcanzaba a sacar algunos muebles y se subía al techo para tratar de controlar el fuego con una manguera, ayudado por otros vecinos.
Pero no hubo caso. Cuando llegaron los policías del Cuartel Central y los voluntarios de Chimbas, el incendio había hecho estragos. La cama matrimonial y la del nene, toda la ropa y el calzado de la familia, una cocina, un horno pizzero, una lavadora, dos freezer, una heladera, un termotanque y toda la casa sucumbieron al fuego, que también alcanzó a dañar dos habitaciones de la casa principal, la 1 de la manzana B del barrio CGT de Rivadavia.
“Con lo que nos cuesta conseguir las cosas y nos viene a pasar esto, pero qué le vamos a hacer, hay que empezar de nuevo. Lo bueno de todo es que estamos bien y nadie salió lastimado”, dijo D’Amico.