La luz prendida, un envase de jugo en la mesa. Ese cuadro inicial apenas en la entrada, llevó a la dueña de casa a creer que tal vez estaba adentro la encargada de darse una vueltita por la vivienda en su ausencia, su propia prima. Sin embargo, alguna desprolijidad en un mueble la llevó, rápido, a convencerse de otra cosa: ‘¡Acá entraron!’, le dijo a su sobrino y no hizo falta aclarar más. Las sospechas se confirmaron amargamente cuando corrió hacia las habitaciones del primer piso y allí se topó con todo revuelto. Y lo más grave, sin los ahorros de toda la vida para tratar sus enfermedades crónicas y las joyas, muchas de las cuales había heredado de sus padres.

Luego de revisar en detalle, la dueña de casa de apellido Arnáez (pidió reserva de su nombre), descubrió que le habían robado unos 10.000 dólares, alrededor de 1.500 euros, al menos un kilo de joyas (la mayoría de oro, precisó la víctima), la notebook de su sobrino, una Play Station, una Nintendo, una cámara de fotos y algo de ropa, informaron fuentes policiales.

Tal fue el desparpajo de los delincuentes, que además de tomar jugos o cerveza, encendieron el aire acondicionado y lo dejaron prendido ocasionando también otro problema por el exceso de agua en el primer piso.

El hecho fue descubierto por las mismas víctimas al regresar de un viaje alrededor de las 9.30 de ayer en su vivienda de calle San Luis, entre Santiago del Estero y Salta, en pleno centro capitalino. En la Policía estaban convencidos de que hubo más de un delincuente, no descartaban que hubiesen sabido de la ausencia de la familia y también que la casa no contaba con alarmas o alguna otra medida de seguridad, aunque desde ayer las víctimas ya pensaban en modificar esa situación para hacer mucho más seguro el lugar pues es el segundo robo que sufren después de muchos años.

Más allá de las especulaciones, los pesquisas estaban sorprendidos por el hecho de que los ladrones se metieran por el frente, es decir por la calle. Que treparan una pared, rompieran una puerta que conecta al balcón. Y que huyeran por el mismo lugar sin que ningún vecino o transeúnte lo notara.

Ayer, se concentraron en buscar huellas o alguna otra pista que los llevara a descubrir donde estaba el jugoso botín y quiénes fueron los ladrones.