Terminaba de despedirse de su familia y ya enfilaba en su moto rumbo al trabajo, como siempre, cuando la muerte le presentó una encrucijada que no pudo sortear: en moto, no pudo esquivar al conductor de un auto y el resultado fue lamentable. El cabo Leandro Díaz no pudo sobrevivir al desenlace de ese accidente. El chofer del auto, iba con acompañante, alcanzó a frenar pero igual se cruzó de carril y terminaron estrellados contra un árbol.

Leandro Díaz tenía 31 años y era padre de familia. Vivía en el populoso barrio Valle Grande en Rawson (también conocido como las Mil Viviendas) y ayer, antes de las 14, cumplía una rutina conocida: salir a Agustín Gómez (o calle 5), girar al Norte por Meglioli y seguir por otras calles hasta llegar a destino, la seccional 26ta. apostada en el barrio Los Tamarindos, en Chimbas.

Leandro Díaz era jefe de familia, tenía 31 años.

Sin embargo ayer no pasó de Meglioli. En la Policía fueron cautos al momento de elaborar una hipótesis sobre lo que pasó, ya que al parecer no hubo un choque pleno entre auto y moto. Estimaban que el chofer de ese Volkswagen Gol, identificado como Cristian Fernando Vera (29) pudo haberse cruzado en el camino del uniformado y que ambos conductores realizaran maniobras de último momento para evitar el impacto. Pero Díaz cayó pesadamente contra el asfalto y no tuvo ninguna escapatoria.

En la calle, quedaron marcadas las huellas de una brusca frenada del Gol, lo que los hacía suponer que quizá circulaba a elevada velocidad.

Una prueba de alcoholemia para determinar si alguno de los conductores pudo circular en estado de ebriedad, y la pericia accidentológica para determinar con precisión quién pudo tener la culpa en el siniestro, serán pruebas fundamentales en el caso. Esas pruebas incluirán el resultado de la autopsia, pues ayer no se descartaba que el policía hubiese sufrido alguna descompensación, indicaron fuentes policiales.

Cuando la noticia del lamentable deceso del uniformado se corrió entre el vecindario, sus familiares llegaron hasta el lugar y contemplaron llenos de impotencia y dolor el trágico fin de Díaz, considerado un buen funcionario y respetado entre sus pares.