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Fallo en la Sala II de la Cámara Penal

Violó a su pequeña hijastra y le dieron 9 años de cárcel

El condenado es un mozo de 32 años. Había confesado su autoría en el ultraje sexual ocurrido cuando la nena tenía 10 años
Por Colaboradores Diario de Cuyo 1 de octubre de 2014 - 00:00

Ocurrió un 8 de febrero de 2012, sobre el mediodía, cuando su mujer trabajaba y él (S.F.A. 32 años, no identificado por razones legales) volvía de su empleo de mozo en Chimbas. Esa vez le pidió a su hermana menor (la chica le cuidaba sus dos hijos y su hijastra de 10 años) buscar a las nenas que jugaban en un vecino y luego retirarse, pues él podía cuidar a los chicos. Pero ni siquiera esperó que la jovencita se marchara: apenas se metió al baño para arreglarse, llevó por la fuerza a su hijastra al dormitorio, le sacó la ropa, la manoseó y la violó tapándole la boca. Amenazó con matarla si decía algo antes de dormirse y seguir su vida, como si nada.

El ultraje sexual se mantuvo en secreto pero estallaría de todos modos, pues luego de 8 años de convivencia, la relación del matrimonio no era la óptima, con insultos y golpes de puño contra la mujer, que por esa razón ya lo había denunciado al menos tres veces en la Policía.

Fue la pésima convivencia lo que llevó a la mujer a separarse y a vivir con sus hijos en la casa de una tía. Y fue esa pariente la que empezó a notar conductas extrañas en la pequeña de 10 años. ‘Hablá con ella, algo le pasa’, le dijo en un par de ocasiones a su sobrina. Hasta que el 7 de mayo de aquel 2012, después de una misa, la mamá se acercó a la pequeña y ésta, sin dudar, le dijo que su padrastro la había violado justo el día en que su hermana cumplía 6 años. También le contó cómo la maltrataba, incluso golpeándola en los genitales.

Enseguida hubo denuncia. Y enseguida también los psicólogos confirmaron que la niña no mentía y que su conducta revelaba signos de un abuso sexual que -según la víctima- comenzó cuando tenía 8 años y empezó a ser obligada a practicar sexo oral o masturbar a su padrastro.

Por eso sus pesadillas, sus fantasías persecutorias, sus cambios de humor, el llanto inmotivado, los sentimientos de desvalimiento y humillación, el bajo rendimiento escolar. Y lo peor, las ideas de quitarse la vida.

Ahora, ante esas contundentes pruebas, el empleado gastronómico resolvió que lo mejor era admitir su responsabilidad, evitar el desgaste de un juicio normal y pactar uno abreviado con la fiscal Alicia Esquivel Puiggrós a través de su defensor Eugenio Flores, en el que aceptaba 9 años de cárcel, dijeron fuentes judiciales.

Ese acuerdo de juicio abreviado fue aceptado por el juez Juan Carlos Peluc Noguera (Sala II, Cámara Penal), quien resolvió condenar a 9 años al mozo por el grave abuso sexual.

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