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Mujer

Condenaron a una mujer por seis estafas con falsas ventas de garrafas en redes sociales

La imputada recibió tres años de prisión condicional tras admitir que engañó a seis personas mediante publicaciones en Facebook y Marketplace. El perjuicio económico superó los $1,9 millones.

Por Redacción Diario de Cuyo 23 de julio de 2026 - 22:07

Una mujer de 30 años fue condenada a tres años de prisión de ejecución condicional tras ser hallada culpable de cometer seis estafas mediante la falsa venta de garrafas de gas a través de redes sociales. La maniobra, que se extendió entre abril y septiembre de 2024, dejó un perjuicio económico superior a los 1,9 millones de pesos.

La sentencia fue dictada en el marco de un juicio abreviado, luego de que la acusada reconociera su responsabilidad. La investigación estuvo a cargo de la Unidad Fiscal de Delitos Informáticos y Estafas.

Cómo operaba la estafa

Según la investigación, la mujer utilizaba publicaciones en Facebook y Marketplace para ofrecer garrafas de gas bajo el nombre de una supuesta empresa denominada "Juan Gas".

Los interesados se comunicaban por WhatsApp, donde se acordaba la compra y la entrega a domicilio. Una vez definido el precio, las víctimas debían transferir el dinero a cuentas bancarias o billeteras virtuales a nombre de terceros.

Sin embargo, tras recibir el pago, la supuesta vendedora dejaba de responder los mensajes y nunca entregaba las garrafas.

La pesquisa determinó que en varios casos las víctimas fueron inducidas a realizar más de una transferencia bajo diferentes excusas. Incluso, en uno de los hechos se realizó una videollamada para generar confianza y conseguir nuevos pagos, mientras que en otro se concretó un débito automático sobre la cuenta del damnificado.

Las seis víctimas sufrieron pérdidas que oscilaron entre los $60.000 y los $760.000.

La investigación permitió unificar las denuncias

La Unidad Fiscal de Delitos Informáticos y Estafas detectó que las denuncias, realizadas en distintos momentos, respondían a un mismo patrón delictivo y decidió acumular los expedientes.

El análisis de los informes de empresas de telefonía permitió establecer que un mismo teléfono era utilizado para operar varias líneas desde las cuales se captaban las víctimas. Algunas estaban registradas a nombre de la imputada y otras habían sido dadas de alta en diferentes provincias para dificultar su rastreo.

Además, la geolocalización del dispositivo ubicó reiteradamente su actividad en la zona donde reside la acusada.

En paralelo, el seguimiento de las transferencias bancarias y movimientos en billeteras virtuales permitió reconstruir el recorrido del dinero. Los investigadores comprobaron que las cuentas receptoras pertenecían a personas del entorno de la mujer y que una de ellas estaba vinculada a un correo electrónico de su titularidad, elemento clave para establecer su participación.

La condena

Durante el juicio abreviado, la acusada admitió los hechos y aceptó el acuerdo alcanzado con la Fiscalía.

El juez Mario Guillermo Adárvez Camacho la declaró culpable del delito de estafa, en seis hechos, en concurso real y en calidad de autora, y le impuso una pena de tres años de prisión de ejecución condicional.

Además, durante ese mismo plazo deberá cumplir una serie de reglas de conducta, entre ellas fijar domicilio, someterse al control del Patronato de Liberados, abstenerse del consumo de estupefacientes y del abuso de bebidas alcohólicas, y desempeñar un oficio, profesión o actividad laboral acorde con sus capacidades.

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