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VIOLENCIA DE GÉNERO

Crueldad en Concepción: el minero que acuchilló a su pareja y le orinó las heridas, antes la había atropellado

Se trata del caso que salió a la luz cuando la mujer, en ropa interior y con una campera, pudo llegar a una comisaría para hacer la denuncia. El imputado zafó de la cárcel con un juicio abreviado.

Por Redacción Diario de Cuyo 6 de junio de 2026 - 08:21

La justicia dictó sentencia contra Jonathan Erick Andrade, de ocupación minero, tras hallarlo culpable de una escalada de violencia de género que casi termina en tragedia. Los hechos estuvieron marcados por una saña inaudita y suma crueldad y que tuvo lugar en una vivienda de Concepción.

La violenta escena incluyó dos episodios centrales: un ataque con un automóvil y una posterior jornada de tortura en la que el agresor llegó a orinar sobre las heridas abiertas de la víctima. A pesar de eso, recibió una condena de prisión en suspenso.

El primer ataque: la atropelló tras una discusión

El historial de violencia documentado comenzó el 7 de marzo de 2025, tras una reunión por un cumpleaños en un boliche de Avenida Libertador. La denunciante saludó a un ex compañero de trabajo y el minero le reclamó la situación y enojado se retiró del lugar. Alrededor de las 4 de la mañana, Andrade se dirigió a su vehículo, un Chevrolet Prisma, y tras subir al asiento del conductor, trabó las puertas para impedir que su pareja ingresara.

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Celia Maldonado, jueza de garantías.

Cuando la mujer intentó reclamarle que abriera, el agresor aceleró y la pasó por encima con una de las ruedas del automóvil. Producto de este hecho, la víctima quedó tendida en la calle con pérdida de conocimiento, sufriendo fracturas en la quinta y séptima costilla izquierda, lo que le demandó más de 40 días de incapacidad laboral.

La investigación de la UFI CAVIG contra el imputado no pudo seguir, la víctima había vuelto con Andrade, a su vez, se había retractado, dijo que se había caído de la bicicleta. Por otra parte, no había testigos directos del hecho, tampoco cámaras de seguridad que registraran la secuencia. Sin embargo, fiscalía no desestimó la denuncia y la archivó por si alguna situación nueva surgía, según indicaron fuentes judiciales.

"Ya vas a ver lo loco que soy": tortura y humillación

Lejos de detenerse, la violencia se incrementó un año y meses después. El 29 de mayo de 2026, en el domicilio que compartían en Concepción, Andrade inició una nueva agresión motivada por reclamos económicos de la mujer, a raíz de una cuota alimentaria que pasa Andrade a su expareja, por hijos en común. El minero comenzó a perseguir a la mujer por la casa, propinándole patadas y golpes de puño en la cabeza y hombros.

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Omar Galeano y Alberto Martínez, fiscales de la UFI CAVIG.

En medio del ataque, Andrade se dirigió a la cocina, tomó un cuchillo de 15 centímetros y le advirtió: “Ya vas a ver lo narcisista y loco que soy”. Mientras la víctima intentaba cubrirse con un acolchado, el hombre le produjo varios cortes en las manos y en las rodillas. En un acto de degradación extrema, tras arrastrarla nuevamente hacia el interior de la vivienda cuando ella intentaba huir, el agresor la orinó, mojando directamente la herida de arma blanca que le había provocado en la rodilla.

Escape y condena

Cerca de las 7:30 de la mañana, la víctima logró aprovechar un descuido, subió al automóvil y condujo apenas vestida con ropa interior y una campera hasta la Comisaría 2°, ubicada a unos 150 metros del lugar, donde finalmente recibió auxilio.

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Filomena Noriega, abogada defensora de Andrade.

El caso de Andrade llegó a la UFI Flagrancia, pero inmediatamente pasó a la UFI CAVIG, debido a una posible denuncia por abuso sexual. Igual la misma no prosperó. El minero fue condenado por los delitos de lesiones leves agravadas por el vínculo y violencia de género, coacción agravada por el uso de arma, y lesiones graves por el incidente automovilístico previo.

Por todos los delitos recibió una condena de tres años de prisión condicional, por lo que quedó en libertad este viernes tras la sentencia. Andrade había llegado a un acuerdo de juicio abreviado junto a su abogada Filomena Noriega y los fiscales Omar Galeano y Alberto Martínez.

La jueza Celia Maldonado homologó dicho acuerdo y ordenó que el imputado haga un tratamiento psicológico. Además prohibió que se acerque a menos de 200 metros o tenga contacto por alguna red. También ordenó decomisar el cuchillo y borrar todos los archivos de carácter sexual que el imputado tenga de la víctima en su celular.

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