Un delicado caso es investigado en San Juan luego de que la Justicia ordenara exhumar el cuerpo de una bebé sepultada en Ullum para determinar si efectivamente corresponde a la hija de una mujer que había sido atendida en el Hospital Rawson y posteriormente recibió la noticia de que la pequeña había fallecido.
Exhumaron el cuerpo de una bebé en Ullum: la Justicia busca determinar si es la hija de la denunciante
La medida fue ordenada después de que la madre planteara dudas sobre la identidad del cuerpo que sepultó. Ahora serán claves las pericias para establecer qué ocurrió y despejar los interrogantes sobre el caso.
La medida se concretó en las últimas horas después de que la madre expresara serias dudas sobre el cuerpo que le fue entregado para el sepelio. Según informaron TeleSol Diario, Diario 13 y Dame Noticias, la mujer sostiene que la bebé enterrada podría no ser su hija, una afirmación que por el momento constituye su denuncia y que deberá ser confirmada o descartada mediante los estudios ordenados en la investigación.
Precisamente por la gravedad del planteo, la intervención judicial busca avanzar sobre evidencia objetiva. El cuerpo fue retirado del cementerio para ser sometido a las pericias correspondientes, que deberán establecer su identidad y determinar si existe algún elemento que permita sostener la sospecha de la familia.
Hasta que esos resultados estén disponibles, no existe confirmación de que haya ocurrido un intercambio de cuerpos ni de que la bebé sepultada pertenezca a otra familia.
La exhumación y una pregunta central para la causa
El procedimiento tiene un objetivo concreto: responder si los restos enterrados corresponden realmente a la bebé de la denunciante.
La madre manifestó que, tras recibir la noticia del fallecimiento y atravesar el posterior sepelio, surgieron elementos que le generaron dudas sobre la identidad de la pequeña. A partir de esa presentación se dispuso la exhumación en Ullum y el traslado del cuerpo para realizar los estudios necesarios.
Entre las medidas que pueden resultar determinantes aparecen las pericias genéticas, ya que una comparación de ADN permitiría establecer científicamente el vínculo biológico entre la mujer y la bebé exhumada.
El resultado marcará el rumbo de la investigación. Si se confirma la maternidad, quedará descartada la sospecha sobre una posible confusión de cuerpos. Si el análisis determina lo contrario, la causa deberá reconstruir qué ocurrió desde el fallecimiento hasta la entrega y posterior entierro.
Por ese motivo, las autoridades mantienen prudencia y hasta el momento no se informó oficialmente ninguna conclusión sobre responsabilidades.
El caso ya había generado cuestionamientos por la atención médica
El episodio se conoce en medio de una situación previa marcada por el dolor y los reclamos de la familia. Días atrás, allegados de Guadalupe Tapia habían cuestionado públicamente la atención recibida durante las últimas semanas del embarazo y habían pedido que se esclareciera lo sucedido con la bebé.
De acuerdo con ese relato familiar, la mujer había acudido a la Maternidad del Hospital Rawson cuando cursaba aproximadamente 38 semanas de embarazo. Sus allegados señalaron que se encontraba bajo controles y que se había hablado de la realización de una cesárea.
Siempre según la versión de la familia, posteriormente regresó al hospital con contracciones y dificultades para dilatar. También sostuvieron que en una de las consultas se habría advertido poco líquido y dificultades para percibir los movimientos de la bebé. Tiempo después, los profesionales constataron que ya no presentaba latidos.
Esos señalamientos corresponden al testimonio de los familiares y no permiten por sí solos determinar que haya existido mala praxis o responsabilidad de profesionales del hospital. Ese aspecto, en caso de formar parte de la investigación judicial, deberá definirse a partir de historias clínicas, testimonios y pericias.
Dos interrogantes que deberán resolverse con pruebas
El caso presenta ahora dos cuestiones especialmente sensibles que deben mantenerse diferenciadas. Por un lado, están los cuestionamientos vinculados con la atención médica recibida antes de conocerse el fallecimiento de la bebé. Por otro, apareció posteriormente la duda de la madre respecto de si el cuerpo que finalmente fue sepultado era efectivamente el de su hija.
La exhumación apunta específicamente a despejar este último interrogante.
Por ahora, la investigación se encuentra en una etapa de producción de pruebas y no hay elementos oficiales que permitan afirmar que existió una sustitución de bebés, un intercambio de cuerpos o una maniobra deliberada.
Los estudios forenses serán determinantes. Solo cuando se conozcan sus resultados podrá establecerse si la sospecha de la madre queda descartada o si, por el contrario, la Justicia debe avanzar sobre una eventual irregularidad en la identificación y entrega del cuerpo.