Carlos Gonzalo Rivero, de 25 años, se sentó por primera vez frente a la Justicia este miércoles para escuchar formalmente la acusación por el crimen de su esposa, Camila Agustina Vecchiarello, de 26 años.
Femicidio en Barreal: revelaron que Rivero mató a su esposa a golpes y con dos puntazos en el cuello
La acusación de Fiscalía contra Carlos Gonzalo Rivero sostiene que atacó a Camila Vecchiarello y luego simuló intentar quitarse la vida.
El joven, oriundo de Tartagal, Salta, había recibido el alta médica y llegó custodiado a la audiencia de formalización realizada tras el asesinato ocurrido en la madrugada del domingo en Barreal, Calingasta.
Los fiscales de la UFI Delitos Especiales le atribuyeron un homicidio doblemente agravado, tanto por el vínculo que mantenía con la víctima como por haber mediado violencia de género, ya que se confirmó que la pareja se casó oficialmente el 6 de julio. Esa acusación encuadra el caso como femicidio y contempla la pena de prisión perpetua en caso de una eventual condena.
Los detalles de la investigación
El fiscal Adolfo Díaz expuso ante el juez de Garantías cómo sostiene que Carlos Gonzalo Rivero asesinó a su esposa, Camila Agustina Vecchiarello, en el departamento que ambos compartían en Barreal.
Según la teoría fiscal, la pareja regresó a la vivienda durante la madrugada del domingo 13 de septiembre. Ambos estaban realizando el curso de ingreso para aspirantes a la Gendarmería Nacional. Cerca de la 1 de la madrugada, cuando ambos se encontraban solos, Rivero atacó a Camila en el pasillo que comunica con los dormitorios.
La acusación sostiene que el primer ataque fue con golpes de puño en el rostro. Después, siempre de acuerdo con la reconstrucción presentada por los fiscales, el joven tomó un cuchillo tipo Tramontina y le provocó varias heridas en el rostro y las manos.
Para la Fiscalía, las lesiones en las manos constituyen un indicio de que Camila intentó defenderse durante el ataque. La acusación describe esas heridas como compatibles con una reacción defensiva frente a la agresión que estaba sufriendo.
El ataque habría terminado cuando Rivero tomó un segundo cuchillo más afilado y le provocó dos heridas profundas en ambos lados del cuello. Según la Fiscalía, esas lesiones cortopunzantes generaron una importante pérdida de sangre que finalmente provocó la muerte de Camila.
La carta que escribió Rivero después del crimen
La acusación también reconstruyó lo que habría ocurrido inmediatamente después. Según la hipótesis del Ministerio Público Fiscal, Rivero se lavó las manos y luego escribió una carta de puño y letra en la que pidió perdón a su familia y a la de Camila.
En el escrito, de acuerdo con lo leído durante la audiencia, expresó: “Ya sé que es tarde para pedir disculpas, pero lo siento por todos”. En otro tramo hizo referencia a su estado y al daño que había provocado. "Me despido con el alma destrozada, me ganó la depresión, la locura de hacer algo que va a lastimar a muchas personas. En especial a mi familia y a la de Camila", apuntó.
Después de escribir la carta, el joven habría permanecido varias horas dentro del departamento, hasta que cerca de las 11.30 se comunicó con una expareja que vive en Tartagal. Según la Fiscalía, durante esa conversación le manifestó que tenía intención de quitarse la vida y le pidió perdón.
La mujer, preocupada por lo que acababa de escuchar, se comunicó con un amigo de Rivero que también es aspirante a gendarme y le pidió que fuera hasta el domicilio para comprobar qué estaba sucediendo.
Cómo encontraron a Rivero y a Camila
El amigo llegó al consorcio alrededor de las 12.30. Como no obtuvo respuesta desde el departamento, habló con el propietario, quien le facilitó una llave para poder ingresar a la vivienda.
La escena que encontró fue la que terminó de activar la intervención de las autoridades: en uno de los dormitorios estaba el cuerpo de Camila, tendido en el piso, y sobre ella se encontraba Rivero, quien aparentaba estar sin vida. Esto hace prever que Rivero arrastró el cuerpo sin vida de su esposa desde el pasillo hasta la habitación.
La investigación sostiene que, antes de la llegada de su amigo, Rivero habría intentado quitarse la vida mediante cortes superficiales en las muñecas y los brazos y también habría realizado un intento de ahorcamiento con un cable colocado alrededor del cuello y sujeto a una viga del techo. Para la acusación, ambos actos fueron parte de una simulación del acusado porque en ningún momento quiso efectivamente atentar contra sí mismo.
El joven fue trasladado posteriormente al hospital, donde recibió atención por las heridas que presentaba. Tras recibir el alta médica, quedó a disposición de la Justicia y este miércoles enfrentó la audiencia de formalización.