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Intento de femicidio en Chimbas: "Siempre la amé y la cuidé", se atrevió a decir el condenado a 10 años de cárcel

Previo a recibir una condena, el imputado por el intento de femicidio en Chimbas, habló por última vez ante el tribunal. Su declaración duró casi un minuto.

Por Germán González 5 de junio de 2026 - 15:01

En una jornada marcada por un fuerte misticismo y tensión judicial, el tribunal de juicio dictó sentencia contra Néstor Matías Olmedo Zadro, acusado de intento de femicidio en el departamento de Chimbas. Antes de conocer su suerte, el joven hizo uso de sus últimas palabras en un escenario que combinó la defensa legal con la expresión espiritual.

Un testimonio con las manos abiertas

Durante su declaración final, Olmedo Zadro mantuvo una postura llamativa: habló con las manos abiertas, replicando el gesto de una persona en actitud de oración. En sus declaraciones, el acusado buscó distanciarse de las acusaciones de violencia, asegurando: "Siempre la amé y siempre la cuidé".

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El joven manifestó su angustia por el proceso legal, afirmando que le "duele mucho los hechos lo que está sucediendo". Asimismo, sostuvo una versión de inocencia respecto al ataque, declarando ante el tribunal que "no hice nada de lo que está pasando, simplemente quise ayudar".

"Creo en el Dios de Abraham"

Un punto central de su alocución fue la aclaración sobre sus creencias personales, respondiendo a señalamientos previos sobre su presunta religiosidad. "No soy religioso, sino que simplemente creo en Dios porque acusaron que era religioso, pero solamente creo en el Dios de Abraham", expresó con firmeza antes de agradecer al tribunal por permitir que su voz fuera escuchada tras un largo tiempo de espera.

La sentencia y un cambio de semblante

Tras escuchar el descargo, el tribunal resolvió y dictó una pena de 10 años de prisión efectiva. En ese preciso instante, el lenguaje corporal del condenado cambió radicalmente. Aquellas manos que antes se elevaban abiertas en un gesto de súplica o fe, permanecieron con las palmas hacia abajo y casi cerradas, reflejando el peso de la condena que acababa de recibir.

Con este veredicto, cierra un capítulo judicial que mantuvo en vilo a la comunidad de Chimbas, dejando tras de sí la imagen de un hombre que, hasta el último minuto, intentó ampararse en su fe para sostener su inocencia.

El blooper del tribunal

Los jueces Mabel Moya, Flavia Allende y Javier Figuerola protagonizaron un error involuntario a la hora de dictar la sentencia. Tras escuchar al joven, la presidente, Moya, dictó la culpabilidad y la sentencia, sin pasar a la etapa de juicio de cesura, donde las partes debían hacer el pedido de pena. Esto fue corregido sobre la marcha, lo que derivó en la realización de una nueva audiencia minutos después.

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