Tras dieciocho meses de un proceso agotador, la justicia dictó sentencia contra la ex pareja de Martina, Néstor Matías Olmedo Zadro, imponiéndole una pena de 10 años de prisión. Al concluir la audiencia, la joven compartió el peso emocional que cargó durante todo este tiempo, marcado por los nervios y el temor constante a que el acusado recuperara su libertad.
Intento de femicidio en Chimbas: "Siento mucha tranquilidad", Martina rompió el silencio tras la condena a su agresor
Luego de un proceso judicial que se extendió por un año y medio, la víctima expresó su alivio al conocer la sentencia. "Me conformaba con saber que podía estar tranquila y hacer mi vida", aseguró tras el fallo que puso fin a una pesadilla de control y maltrato.
El fin de la incertidumbre
Martina relató que el último tramo del juicio fue especialmente difícil, afectando incluso su capacidad de dormir. A pesar de los comentarios externos que sugerían que el agresor no recibiría una condena efectiva, la resolución trajo la paz que buscaba. "Con los 10 años que le han dado siento mucha tranquilidad", afirmó, señalando que ahora puede comenzar a cicatrizar las heridas físicas y emocionales que el proceso mantuvo abiertas.
Durante las audiencias, Martina tuvo que lidiar con las declaraciones del acusado, a quien acusó de mentir para entorpecer su recuperación. Asimismo, recordó las constantes amenazas que él le profería, asegurando que nunca la dejaría en paz y que la buscaría sin importar el tiempo que transcurriera.
El control vs. el amor
Uno de los puntos más fuertes de su testimonio fue la desmitificación de las acciones del agresor, quien alegaba actuar por "cuidado". Martina fue contundente al respecto: "No me cuidaba. Él me tenía bajo su control todo el tiempo". La víctima detalló cómo fue aislada de sus padres, impedida de tener amigos y forzada a que él fuera el centro de su mundo bajo un régimen de maltrato. "Eso no es amor", sentenció.
Un mensaje para otras víctimas
Acompañada por su familia, amigas y compañeras de trabajo, Martina destacó la importancia de no atravesar estos procesos en soledad,. Su mensaje para otras mujeres en situaciones similares fue claro: "Que se apoyen en las personas que quieren, que nunca van a estar solas". Instó a las víctimas a no encerrarse con quienes las excluyen y las hacen sufrir, y enfatizó: "Que se animen a denunciar".
Aunque su abogada inicialmente planeaba solicitar una pena de 22 años, Martina expresó su conformidad con la condena de una década. Para ella, el objetivo primordial era la seguridad y la posibilidad de retomar su futuro. "Hoy siento que sí puedo volver a retomar mi vida", concluyó con esperanza.