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CRIMEN DE BARREAL

Las pruebas que contradicen la versión de Carlos Rivero sobre el femicidio de Camila Vecchiarello

Heridas defensivas en las manos, un grito escuchado por un gendarme, una carta de despedida y su comportamiento después del ataque forman parte de la evidencia que la Fiscalía recolectó contra el esposo de la joven.

Por Germán González 17 de septiembre de 2026 - 17:29

La versión que Carlos Gonzalo Rivero dio ante la Justicia sobre la muerte de su esposa, Camila Agustina Vecchiarello, quedó enfrentada con una serie de elementos reunidos durante la investigación del femicidio. Para la Fiscalía, las evidencias incorporadas al expediente permiten reconstruir una secuencia diferente a la relatada por el acusado.

La versión del imputado

Carlos Gonzalo Rivero declaró ante el juez de garantías, Federico Rodríguez, y negó haber asesinado a su esposa. En su versión de los hechos, aseguró que la joven se provocó las heridas con los cuchillos durante una discusión porque él había decidido regresar a Salta tras quedar de baja del proceso de ingreso a Gendarmería.

Según Rivero, Camila tomó un cuchillo y se lo clavó en el cuello. El acusado aseguró que la joven salió hacia el pasillo, se resbaló con la sangre y luego se habría provocado otra herida en el otro lado del cuello. “Se puso loca y empezó a darse cuchillazos”, afirmó el acusado.

Las pruebas del femicidio de Camila Vecchiarello

Uno de los principales puntos está en las heridas que Camila presentaba en las manos. La autopsia y el análisis de las lesiones establecieron cortes compatibles con heridas defensivas, es decir, lesiones producidas cuando una persona intenta protegerse frente a un ataque. La acusación sostiene que Rivero primero la golpeó en el rostro y luego la atacó con un cuchillo. Posteriormente habría utilizado un segundo cuchillo para provocarle las heridas mortales en el cuello.

Carlos y Camila se casaron el 6 de julio de este año. Él había sido dado de baja de la carrera, mientras que ella seguía con buen desempeño.

A esto se suma un testimonio incorporado a la investigación: un gendarme que se encontraba en las inmediaciones aseguró haber escuchado el grito de una mujer alrededor de la 1.30 de la madrugada. Ese dato coincide con la franja horaria en la que los investigadores ubican el ataque y con la estimación preliminar de la muerte realizada por los forenses.

Pero uno de los elementos que más llamó la atención de los investigadores apareció después del crimen. Según lo expuesto por la Fiscalía, Rivero permaneció dentro del departamento y fue encontrado realizando tareas con la ropa, en lugar de salir a pedir auxilio por lo que supuestamente acababa de ocurrir. Para los investigadores, ese comportamiento forma parte de las circunstancias posteriores al ataque que deben ser explicadas y contrastadas con su relato.

La carta del acusado

También está la carta manuscrita encontrada en el departamento. El escrito fue presentado por el fiscal Adolfo Díaz durante la audiencia de formalización y contiene un mensaje de despedida dirigido a su familia y a la familia de Camila. Rivero escribió que sabía que era tarde para pedir disculpas y manifestó que había hecho algo que iba a lastimar a muchas personas.

El contenido de la carta adquiere especial relevancia porque, según la reconstrucción fiscal, fue escrita después del ataque y antes de que Rivero se comunicara con su expareja. Cerca de las 11.30, el acusado llamó a la mujer, le pidió perdón y le manifestó que tenía intención de quitarse la vida. La expareja, preocupada, contactó entonces a un amigo de Rivero que se encontraba en Barreal para que fuera hasta el departamento.

El matrimonio vivía en un complejo de departamentos en el que solo alquilaban gendarmes o aspirantes.

Cuando finalmente ingresaron a la vivienda, encontraron a Camila sin vida y a Rivero inconsciente, luego de las lesiones que se habría provocado. La investigación busca establecer qué ocurrió exactamente durante esas horas y qué intención tuvo el acusado al realizar las acciones posteriores al crimen.

Así, la Fiscalía analiza de manera conjunta las lesiones defensivas, el testimonio sobre el grito, la carta de despedida y la conducta de Rivero después del ataque. Esos elementos son confrontados con la explicación que el acusado dio ante el juez, en la que negó haber asesinado a Camila y sostuvo una versión distinta sobre cómo se produjeron las heridas.

La causa está a cargo de la UFI Delitos Especiales, encabezada por el fiscal Adolfo Díaz, acompañado por los ayudantes fiscales César Recio y Romina Mascarell y la auxiliar Carolina García. Rivero quedó imputado por homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género. La Justicia dictó prisión preventiva por un año mientras avanza la investigación.

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