Un sacerdote enfrenta un pedido de más de seis años de prisión tras el grave episodio en el que un niño de 12 años recibió una descarga eléctrica al intentar recuperar una pelota de la vivienda del cura en Paraná. Luego de que el menor, identificado como Esteban Bogado, quedara internado en terapia intensiva por el impacto sufrido en el portón de la casa, el hombre fue acusado de intento de homicidio.
Piden más de seis años de prisión para un sacerdote: tenía un portón que dio una descarga eléctrica a un niño
La acusación sostiene que la instalación eléctrica ilegal representaba un peligro mortal y subraya la responsabilidad agravada por su rol como referente religioso.
La fiscal Patricia Yedró formalizó la imputación contra César Jesús Schdmidt por el presunto delito de intento de homicidio en el marco de la audiencia de medidas de coerción, ante el juez de Garantías Eduardo Ruhl. El Ministerio Público Fiscal solicitó una pena de seis años y seis meses de prisión de cumplimiento efectivo, pedido que será acompañado por la querella, encabezada por Leopoldo Cappa.
El grave incidente ocurrió el 7 de marzo en la calle Lamadrid, en la capital de Entre Ríos. Esteban Bogado intentó ingresar al patio de la vivienda tras no recibir respuesta al tocar el timbre, con la intención de recuperar una pelota que había caído dentro del predio. Al trepar el tapial y tomar contacto con la estructura metálica del portón, el niño sufrió una descarga eléctrica que lo inmovilizó durante más de un minuto.
Durante esos minutos, un vecino que intentó socorrer al menor también resultó afectado por la corriente. Finalmente, una mujer intervino y logró separar al niño del portón utilizando un palo, lo que permitió que recibiera auxilio inmediato. Esteban fue trasladado de urgencia al Hospital Materno Infantil San Roque, donde el equipo médico inició maniobras de reanimación y lo ingresó a la unidad de terapia intensiva pediátrica con sedación y asistencia respiratoria mecánica.
Tras lo sucedido, el equipo médico inició diferentes tratamientos y fue controlando cómo respondía Esteban a cada uno de ellos. Entre las medidas adoptadas, los especialistas optaron por suministrarle pequeñas cantidades de agua con jeringa, ya que su estado no permitía que bebiera por sí mismo. Este método busca asegurar una hidratación adecuada y cuidar el funcionamiento de los riñones, órganos que pueden verse afectados tras una descarga eléctrica severa.
La fiscal subrayó como agravante la condición de sacerdote del imputado. Uno de los puntos más contundentes del requerimiento fiscal es la determinación de la pena. Su investidura religiosa implica una “expectativa social de comportamiento ejemplar y de especial protección hacia el prójimo”. El documento judicial al que accedió Cuestión de Fondo señala que, al instalar una trampa letal que podía afectar a cualquier transeúnte, el imputado actuó en contradicción con los valores que su ministerio representa, incrementando el “disvalor de su acción”.
Entre los principales elementos incorporados a la causa figura un informe técnico elaborado por la empresa ENERSA, que determinó que la conexión eléctrica no se debió a una falla de la red pública, sino que correspondía a una instalación propia del inmueble. Según la acusación, esa conexión constituía una fuente permanente de energía con capacidad suficiente para provocar la muerte de cualquier persona que entrara en contacto con el tejido metálico. Con estos elementos, la fiscalía sostuvo que existen pruebas suficientes para avanzar hacia la instancia de juicio bajo la imputación de tentativa de homicidio.
La fiscalía también pidió medidas cautelares como la obligación de fijar domicilio, la prohibición de salir de la ciudad de Paraná y la exigencia de permanecer a disposición judicial durante la investigación. El juez hizo lugar a estos requerimientos, por lo que Schdmidt continuará sometido al proceso judicial. Actualmente, el sacerdote de 66 años reside en la Residencia Sacerdotal “El Buen Pastor” y durante el proceso se abstuvo de declarar.