Por primera vez, el municipio de Capital llevará adelante la recategorización de todo el personal de planta permanente. Se trata de 1.120 agentes y la gestión de Franco Aranda dejó previsto en el presupuesto de este año el impacto económico que significará para las arcas de la comuna. Al mes, representará un desembolso de 600 mil pesos, lo que en un año da unos 7,2 millones de pesos. En cuanto a los trabajadores, habrá dos tandas de ascensos: una primera que contendrá a 600 que subirán tres peldaños porque estaban en niveles inferiores, pero desempeñan tareas de mayor rango, y una segunda que contempla al resto y que escalarán una categoría. De acuerdo al cronograma tentativo, en la comuna calculan que se verán las mejoras en los bolsillos en junio y octubre, respectivamente. El plan abarca al plantel efectivo, que representa el 33 por ciento del total de trabajadores, ya que además hay unos 700 contratados y 1.500 becarios


La medida no tiene precedentes, ya que en administraciones anteriores lo que hubo fueron grupos de recategorizaciones temporales o subrogancias de puestos, en los que el personal cobró un plus, pero siguió conservando en su recibo de sueldo la categoría anterior, explicaron en el municipio. En este caso, se trata de ascensos de manera permanente y que incluye a todos los empleados. Aranda resaltó que la movida obedece a un reconocimiento al personal y a que se apunta a un reordenamiento de la plantilla. “Hay personas que llevan años en la municipalidad y que incluso se han jubilado con la misma categoría. No hay un plan de carrera municipal y vamos a trabajar en ese sentido”, señaló. Es más, manifestó que se hace sin tener en cuenta las afiliaciones sindicales de los trabajadores. De hecho, ayer hubo una reunión a la que fueron convocados los gremios UPCN y SUOEM, pero este último decidió no concurrir. La decisión tiene su origen en la disputa entre ambas entidades por la representación de los empleados y sus referentes se tiraron con munición gruesa (Ver recuadro).


Las recategorizaciones están contenidas en dos proyectos de ordenanza que entrarán mañana al Concejo Deliberante. Una de las patas consiste en la promoción de cerca de 600 empleados que figuran en la categoría J, la más baja y que contempla al área de servicios y mantenimiento, pero que vienen desarrollando funciones administrativas, como mínimo, desde hace dos años. Esa tanda subirá tres niveles para ubicarse en la G, lo que les significará un incremento promedio de 1.800 pesos, informó Marisol Rabiti, directora de Recursos Humanos de la comuna. El jefe departamental remarcó que luego de sancionada la norma y de su reglamentación, el objetivo es que ese primer lote comience a percibir la diferencia salarial en junio.


El otro punto contempla los ascensos del resto del personal, desde los que cumplen labores de servicios (ordenanzas, mozos, recolectores de residuos), pasando por los administrativos hasta los jefes de sección o departamento. Son unos 520 que escalarán una categoría. Por ejemplo, los que desempeñan trabajos en el nivel J, pasarán a la I, lo que representará una suba de unos 700 pesos. En los puestos de mayor rango, como en el caso de un jefe de sección o subjefe de departamento pasará a ser jefe de departamento. En las categorías, implica un salto de la C a la B. En el caso de una persona con la mínima antigüedad en ese nivel, implica una suba de 1.100 pesos. En todos estos casos, los empleados verán los incrementos en octubre, indicó Aranda.

 

Disputa sindical

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La puja entre SUOEM y UPCN por la representación sindical de los trabajadores municipales no tiene fin. El intendente Franco Aranda citó ayer a los dos sindicatos para dialogar sobre los proyectos de ordenanza de recategorización del personal y el primero pegó el faltazo. El secretario General, Antonino D’amico, explicó que había pedido una audiencia para reunirse a solas con el jefe comunal, pero al tomar conocimiento que estaba la otra entidad, decidió no asistir. “No entramos en un debate con otras entidades, sólo con el intendente”, disparó.
Por su parte, Enrique Funes, secretario Gremial de UPCN, señaló que “hay gente que tiene miedo a juntarse. No voy a nombrar a nadie, pero mientras más gente participa, es más trasparente y hay menos posibilidad de entregar nada. Cuando estás acostumbrado a reunirte solo, arreglás rápido con los intendentes, pero nunca la gente se ve beneficiada”, disparó. 


D’amico recogió el guante y le apuntó al gremio al señalar que “nosotros no somos un financiera, no tenemos a nuestros socios endeudados como otros gremios”. Sobre Funes manifestó que “no le puedo contestar a una persona que no tiene respeto por los trabajadores y que los explota con préstamos usureros. Yo hablo con caciques, no con indios, hablo con el jefe, con José Villa (secretario General)”. Sobre el hecho de negociar en soledad, indicó que “nosotros hemos pedido un 35 por ciento en todas las municipalidades. Vamos a ver cuánto arregla Funes y Villa con la provincia”.


La puja entre ambos sindicatos se debe a que UPCN ha venido ganando terreno en los municipios en detrimento de SUOEM. 


A la reunión también fue convocado ATE, pero sus autoridades no pudieron estar presentes debido a que estaban en Buenos Aires. De todas formas, le hicieron saber a Aranda que serán parte de futuras reuniones, dijeron en la comuna.