Como si no faltaran temas polémicos en Caucete, ahora todos hablan de las prácticas esotéricas en el seno de la Municipalidad de este departamento. Dentro del conflícto político entre el Intendente municipal y los concejales de la oposición, por presuntos fraudes en perjuicio de la comuna, el miércoles último, en inmediaciones del edificio que ocupa el Concejo Deliberante, apareció una estrella de cinco puntas, encerrada en dos círculos, con una foto de la concejal opositora Romina Rosas, en el centro.
Caucete y el esoterismo
Inmediatamente, todos los que conocen y no conocen sobre prácticas de ocultismo comenzaron a opinar lo que eso representa para la persona involucrada quien, coincidentemente es la principal denunciante de las irregularidades.
Caucete, como otros tantos departamentos de nuestra provincia, tiene una larga tradición vinculada a las prácticas ocultas, y siempre se lo mencionó como ‘zona de brujerías’’ o lugar donde los conjuros están a la órden del día. Desde tiempos remotos, sus pobladores realizaban rituales por diversos motivos, desde prevenir los efectos de una tormenta o hacer que la producción rinda mejor. También se invocaban espíritus o ánimas para protección o en la fiesta anual que se celebraba en las inmediaciones del cementerio departamental en noviembre de cada año.
La brujería o el curanderismo también fue común en una época, en que mujeres como ‘Doña Angustia’’ o ‘Doña Gringa’’ recibían una gran cantidad de personas que llegaban hasta el centro de la ciudad del Este, desde distintos puntos de la provincia, para encargarles algún ‘trabajito’’ o tratarse alguna enfermedad. Se llegó a decir que había más de una docena de mujeres y hombres que se dedicaban a esta actividad y que, prácticamente no había barrio o villa en la que faltara uno de estos ‘brujos’’ o ‘mano santa’’.
Este carácter esotérico de Caucete hizo que la Iglesia Católica, además de tener que lidiar con la proliferación de numerosos credos, creencias y sectas, designara algunos sacerdotes conocedores de técnicas de exorcismo o de tratamiento de personas poseídas. Uno de estos religiosos, el presbítero Mariano Ianelli, tuvo una activa participación en numerosos casos de ‘salvación de almas’’ lo que lo llevó a ser conocido en toda la provincia.
La intervención de la Iglesia en este tema, también se concretó mediante el emplazamiento de grutas y oratorios en lugares que se consideraban bajo la influencia de las fuerzas del mal. En una de las laderas del cerro Pie de Palo, donde se asegura que se realizaban prácticas de ‘magia negra’’ fue entronizada una imagen de la Virgen de la Paz, con la que se logró controlar una actividad que cada vez era más intensa. Actualmente, todos los años se realiza una peregrinación hasta ese lugar en la que participan numerosos cauceteros.
Por todo esto, para muchos, lo ocurrido el miércoles en el municipio caucetero no es extraño. Aunque pone en vigencia una práctica que se consideraba medianamente desterrada o, al menos, con poca vigencia en un ámbito donde tiene que prevalecer el razocinio y las buenas costumbres. Esto demuestra que en pleno Siglo XXI hay costumbres que no están enterradas y que aunque creamos que no existan ‘que las hay, las hay’’.