El expresidente Eduardo Duhalde descreyó de la existencia de un plan para desestabilizar al gobierno de Mauricio Macri, consideró que la acusación contra el peronismo de impedir que concluyan los mandatos de otro signo político "es un mito" y pidió "mucha paciencia con los piquetes". "Hay que tener mucha paciencia con los piquetes porque está todo descontrolado y falta de orden en la Argentina. Lo peor que se puede hacer es salir con una estrategia de confrontar con la gente que está muy enojada", recomendó Duhalde, cuyo interinato en el poder luego de la gran crisis de 2001 se acortó por la muerte de los piqueteros Maximiliano Kosteki y Darío Santillán en 2002 durante la represión policial de una protesta.

 

Duhalde también rechazó la idea de que se haya montado un plan para desalojar del poder a Macri, como denunció el gobierno apuntando contra el kirchnerismo, y consideró un "mito" que el peronismo no permita concluir los mandatos de otros partidos. Dijo que no ve "amenaza" respecto de la continuidad del mandato de Macri, aun con un mal desempeño del oficialismo en las elecciones de octubre y argumentó que el Justicialismo, "que es el único que podría reemplazar al gobierno, no está organizado". 

 

Eduardo Duhalde


"Es un hormiguero pateado, así no somos alternativa, el gobierno tiene que aguantar y nosotros ayudar a que termine lo mejor posible", profundizó. Duhalde, quien es acusado por el expresidente radical Fernando de la Rúa de haber causado la caída de su gobierno, se preguntó retórico "¿quién volteó a los gobiernos?". 

 

"Alfonsín terminó su mandato, -prosiguió- entregó cuatro meses antes porque tuvo sentido de Patria, pero terminó el mandato de seis años; con Frondizi el peronismo estaba proscripto, nada tuvo que ver; con Illia tampoco. Es un mito (lo del peronismo), esos gobiernos no terminaron por los militares como el peronismo no terminó en el '55 y el '76", remarcó.

 

Para Duhalde, se viven "tiempos muy difíciles" y si los argentinos "no nos damos cuenta de que no tenemos que seguir peleando de esto no se sale, nos vamos a los caños". 

 

"El Gobierno está en la idea de polarizar, lo habrán estudiado bien, pero quiero pensar más allá de las elecciones... El problema de la dirigencia en las últimas decadas es su incapacidad de anticipación: hasta que no se llevan el problema por delante no se dan cuenta de que existe", advirtió. Consideró que el Estado argentino "está descontrolado y desordenado absolutamente. Nada funciona, ni el fútbol. Hasta en Irak van los visitantes a las canchas y acá no". 


En ese contexto, opinó que "la situación económica es muy mala, mas allá de lo que diga el Gobierno" y consideró que en las actuales circunstancias "nuestro país no puede competir con viento de frente, deuda externa impagable e interna peor".  "Esto se soluciona no peleándonos y "estamos peleándonos en la cubierta del Titanic", concluyó.