Carlos Fernández, el ex concejal del Partido Andalucista y del Grupo Independiente Liberal (GIL) de Marbella que huyó de España acusado de corrupción por el caso Malaya, trabaja como 'coach' para el Gobierno de Cambiemos.

El malagueño, que se encuentra pendiente de que la Corte Suprema del citado país considere prescrita la última causa por la que le reclama España (cinco ya lo hicieron) y rechace su extradición, inauguró el pasado jueves en an Juan la "Feria Futuro Descubrí lo que podés ser", donde dio una clase de liderazgo para 'millenials' como representante de su empresa Europa Coaching, según ha sabido el prestigioso diario español EL MUNDO.

El propio Fernández reconoció al diario español su participación como coach en el evento del Gobierno de Argentina. "Estoy en un proceso de normalización de mi vida después de todo lo que he vivido estos años. En Argentina soy coach profesional, he asesorado a varios políticos que ahora son intendentes y a políticos que ahora están en el Gobierno. Por eso han querido contar conmigo en este evento", asegura el ex concejal.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Este evento, que se repite en otras ciudades argentinas congregando a más de 63.000 jóvenes, fue organizado por el Ministerio de Producción y Trabajo, el Ministerio de Salud y Desarrollo Social y la Presidencia de la Nación, unidad de Gobierno que depende directamente del presidente Mauricio Macri, y en él participaron algunas de las personalidades más influyentes dentro del ámbito de las nuevas tecnologías, de la robótica o de la orientación profesional.

Fernández se vanaglorió de haber tenido «el honor» de inaugurar esa jornadas «para capacitaciones de jóvenes». «Bajo el título el liderazgo de los millenials congregamos a los jóvenes a participar de nuestra conferencia realizando una interacción durante más de una hora. En nuestro stand atendimos inquietudes, propuestas y proyectos de futuro de los jóvenes que se acercaron a conocer de primera mano las ventajas del coaching de cara al futuro. Gracias a la Presidencia de la Nación y al Ministerio de Producción por confiar en nosotros y en nuestros contenidos temáticos para este cambio de mundo en el que nos encontramos inmersos», escribió Fernández en la cuenta de Instagram de su empresa donde cuelga fotografías de sus años de esplendor en Marbella (1990-2006) con personajes de la talla de el Nobel Camilo José Cela o el cantante Julio Iglesias. Eran años en los que cometió, según las acusaciones de la Justicia española, varios delitos de corrupción.

En el año 2006 cuando estalló el 'caso Malaya' y siendo consciente de que iba a ser arrestado, el ex edil marbellí hizo creer al juez Miguel Ángel Torres que se personaría ante él cuando acabase el camino de Santiago, pero fue una excusa para huir de España y recalar en Argentina donde se casó y formó una familia en la ciudad de Rivadavia. No se activó la orden de búsqueda internacional hasta cuatro años después de su huida y a pesar de que en Marbella era vox populi que sus familiares iban a verle con frecuencia a Argentina y fue visto allí en 2007 por el periodista Pepe Oneto.

Búsqueda internacional

En 2010 se activó su orden de búsqueda internacional, pero extrañamente no dio sus frutos. No se actuó para encontrarle cuando el que fuera responsable de la grúa de Marbella se lo encontró en 2011 en el aeropuerto de Buenos Aires. Esa información se le trasladó al juez del caso Malaya, pero la Policía públicamente aseguraba que se habían «agotado las líneas de investigación» para localizar a Fernández en unas fechas en las que el prófugo se paseaba con su mujer por eventos en Argentina y sus fotos pululaban por Facebook. Porque el ex concejal se convirtió en un rostro popular en Rivadavia, colaboraba con medios de comunicación y montó una empresa de coaching y asesoró a empresarios, a políticos y a matrimonios en horas bajas. Cuando en septiembre del pasado año, él consideró que habían prescrito sus causas decidió entregarse a las autoridades argentinas. Éstas aseguraron que el ex edil se había sometido a varias operaciones de cirugía estética y que, por ello, había resultado imposible localizarle. Un extremo desmentido por el entorno de Fernández cuyo rostro no había sufrido ningún cambio palpable.

Fuentes policiales españolas confirmaron a EL MUNDO que siempre había estado localizado, pero que al haber colaborado con la Justicia se le dejó hacer su vida normal allí. Resultó curioso que se entregase cuando sus causas teóricamente habían prescrito. Ello unido al escaso empeño de la Justicia española por localizarle alimentaron las sospechas de que Fernández fue la garganta profunda del caso Malaya. El malagueño tras ser arrestado ingresó en prisión en Argentina y en diciembre del pasado año quedó en libertad previo pago de una fianza con la prohibición de salir del país.

Cinco de las seis causas por las que la Justicia española había reclamado su extradición habían prescrito (falsedad en documento mercantil, cohecho y delitos contra la ordenación del territorio) y sólo quedó una que la defensa de Fernández daba por hecho que había expirado. Era la vinculada al caso Saqueo II, en la que se investigó el uso de empresas municipales para apropiarse de dinero público. Sobre esta causa hubo una medida judicial (la apertura del juicio oral en 2008) que interrumpió la acción penal por el paso del tiempo.

El delito equiparable en ambos países es el de malversación de caudales públicos, con una pena de diez años, lo que alargó el plazo de prescripción hasta 2019. La defensa del ex edil consideró que se trataba de un delito distinto con menos pena, pero el juez federal Leopoldo Rago Gallo decidió su extradición a España para que fuese juzgado.

La defensa de Fernández recurrió a la Corte Suprema y el caso está a la espera de resolución.

La máxima instancia judicial tendrá de plazo para tomar una decisión hasta el 25 de febrero de 2019, fecha de prescripción de la causa. De no hacerlo, Fernández quedará automáticamente en libertad y tendrá la posibilidad de volver a España.