Adiós a Polo Bravo

Heredero de pasiones históricas

El designio de Leopoldo Bravo fue mucho más allá de tener que el mismo nombre que su padre.
Por Redacción Diario de Cuyo 31 de octubre de 2010 - 00:00

El mayor de los Bravo fue el más parecido al último caudillo sanjuanino, siguiendo sus pasos no sólo en la embajada de Argentina en Rusia, sino también en la vida y en su trato con los más humildes. Así lo recuerdan tanto dentro como fuera del partido, como el prototipo del hombre bloquista, mostrando cuerpo y alma cantonista en la militancia y como una persona de códigos. Marcado desde que nació por la política, logró heredar el respeto y el carisma que su padre tenía como líder y encarnó, incluso desde la distancia, el manejo del partido de la estrella en momentos decisivos, sobre todo como impulsor del histórico acuerdo entre el bloquismo y el justicialismo que defendió con uñas y dientes hasta sus últimos momentos.

Seguí leyendo