Aunque el inicio del juicio estaba previsto para las 9 de la mañana, recién comenzó cerca de las 11  cuando el tribunal se hizo presente en el entrepiso del Rectorado de la UNSJ.

 

Los abogados defensores de Jorge Antonio Olivera, Gustavo De Marchi y  Juan Carlos Coronel  presentaron un pedido de recusación y por ello se postergó una hora más la jornada. Sin embargo, terminaron desistiendo de ello. 

 

En la sala esperaban  varios familiares de víctimas de la última dictadura militar  y miembros de asociaciones por los derechos humanos. 
Está previsto que la jornada de hoy termine cerca de las 18 y  se retome el próximo  lunes con la presentación de pruebas, declaración de testigos y hasta inspecciones.

 

En el banquillo de los acusados, los represores  se mostraron tranquilos, salvo Olivera que se vio bastante animado charlando con sus defensores.

 

Taty Almeida, referente de las Madres de Plaza de Mayo, llegó a la provincia para estar presente en la audiencia. “Tarde o temprano la Justicia siempre llega”, afirmó la mujer.

 

Un proceso complejo

 

Desde 2015, las partes ligadas a las causas por delitos de lesa humanidad vienen apostando a la realización del segundo megajuicio, pero el proceso se ha ido demorando. Las complicaciones de deben a varias razones. La primera ha sido la dificultad para constituir un Tribunal. De hecho, los dos magistrados federales locales se han excusado de intervenir por distintas razones y tampoco intervendrán los que condenaron a los represores en el primer megajuicio. En ese sentido, en todo el país se están llevando adelante varios juicios y los jueces se tienen que turnar para estar presentes en los procesos.