El gobierno salió ayer a tratar de bajarle los decibeles al creciente contrapunto con el grupo Techint por el plan de Venezuela de nacionalizar más empresas vinculadas al grupo de capitales argentinos. Lejos de la dura crítica de Néstor Kirchner que acusó al grupo de "repartir ganancias y no pagar deudas a sus trabajadores, el ministro del Interior, Florencio Randazzo enmarcó el cuestionamiento de una parte del sector industrial "al proceso electoral que se vive en Argentina". Negó, además que exista en el Gobierno "alguna animosidad contra los empresarios".

Randazzo fue consultado por FM Milenium sobre los temores expresados por sectores industriales de que en la Argentina se produzca un proceso similar al que está llevando a cabo Venezuela con la estatización de empresas. "No tiene ningún fundamento" ese temor, subrayó el funcionario y consideró que este pensamiento "esto está enmarcado dentro del proceso electoral que vive la Argentina".

El funcionario adjudicó cierto malestar de algunos industriales y las críticas de la oposición contra el Gobierno a que "lamentablemente en la Argentina todavía no se ha madurado lo suficiente como para estar discutiendo ideas, propuestas".

"De ninguna manera nosotros tenemos absolutamente ninguna animosidad contra los empresarios, al contrario, nosotros creemos en un empresariado nacional que sea competitivo, que genere puestos de trabajo", subrayó.

Al apuntar contra la oposición, Randazzo sostuvo que primero han buscado la "impugnación de las candidaturas" testimoniales, luego "se empezó a discutir la idea" de que el Gobierno podría motorizar "un proceso similar a la estatización de empresas llevado adelante por Venezuela".

"Eso es un disparate: si hay algún gobierno que ha llevado adelante políticas para activar el desarrollo de la industria en la Argentina ha sido este gobierno", remarcó.

Randazzo insistió en que "nosotros no tenemos responsabilidad" por la nacionalización de tres empresas ligadas al grupo Techint dispuestas por el presidente venezolano, Hugo Chávez.

En este contrapunto también dieron su punto de vista los economistas.

Javier González Fraga advirtió que "hubo un colapso en el clima de negocios", que generó que haya "un deterioro marcado" en la relación entre el Gobierno y los industriales. Y denunció que "el Gobierno distorsiona información para parecer que defiende a los pobres en contra de los empresarios".

Precisó, en respuesta a las críticas de Kirchner a Techint que "se pagaron honorarios a los directores como marca la ley", y añadió que "la deuda con los obreros es en un contexto de suspensiones que están ocurriendo por la crisis internacional".

Por su parte, el economista Juan Carlos De Pablo sostuvo ayer que los empresarios cada vez más "se animan" a cuestionar al Gobierno, porque indicó que perciben "debilidad" por parte de la administración de la presidenta Cristina Fernández.

Así evaluó los últimos reclamos de las cámaras empresarias, por lo sucedido en Venezuela, donde el presidente de ese país, Hugo Chávez, nacionalizó empresas del Grupo Techint, sin que eso haya generado ningún cuestionamiento del gobierno argentino.

"El gremialismo empresario urbano dejó de darle el beneficio de la duda al Gobierno y salió con los tapones de punta", señaló De Pablo a radio El Mundo.