El ministro de Economía, Luis Caputo, salió este miércoles al cruce de las críticas de referentes de la Unión Industrial Argentina (UIA) y defendió la apertura comercial impulsada por el Gobierno de Javier Milei. Reconoció que la transformación genera dificultades diferentes según cada sector, pero sostuvo que su función es defender al conjunto de la sociedad y no los intereses particulares de determinadas empresas.
Caputo cruzó a la UIA y ponderó la apertura comercial: "Me toca defender los intereses de los 48 millones"
El ministro de Economía respondió a las críticas de referentes industriales y sostuvo que la Argentina debe avanzar hacia un modelo más competitivo, con menos impuestos y regulaciones.
La respuesta del titular del Palacio de Hacienda llegó pocas horas después del acto por el Día de la Industria, donde el presidente de la UIA, Martín Rappallini, reclamó al Gobierno la construcción de “un puente” entre la economía que queda atrás y el modelo competitivo que busca instalarse.
En el mismo encuentro, el vicepresidente de la entidad, Guillermo Moretti, había sido mucho más duro con el Gobierno y apuntó directamente contra Caputo, al cuestionar su conocimiento sobre la actividad industrial.
La respuesta de Caputo a los industriales
Durante una exposición en el encuentro “Vientos de Cambio”, organizado por la Fundación Libertad, Caputo se refirió a las declaraciones de los industriales.
“Hoy en particular hubo algún industrial que no fue respetuoso”, afirmó, aunque evitó mencionar directamente a Moretti. Luego decidió concentrarse en la discusión económica y no en las formas de la crítica.
“Yo entiendo perfectamente las frustraciones que todo cambio genera. Segundo, porque entiendo que cada uno defiende sus intereses y eso es inevitable”, sostuvo el ministro.
Y marcó una diferencia central respecto de los reclamos de determinados sectores empresariales: “A mí, como ministro de Economía, me toca defender los intereses de los 48 millones de argentinos, no de algunos empresarios en particular”.
Horas antes, Moretti había acusado al Gobierno de impulsar políticas de “desindustrialización” y había cuestionado personalmente al ministro. “Estamos manejados por un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno”, había afirmado.
Rappallini, en cambio, había utilizado un tono menos confrontativo, aunque también había advertido sobre las dificultades que atraviesan la producción y el empleo y sostuvo que la economía no puede analizarse únicamente a partir de la evolución de la inflación.
Caputo defendió el nuevo modelo económico
El ministro sostuvo que la Argentina viene dejando atrás un esquema de economía cerrada, con déficit fiscal financiado mediante emisión y distintos mecanismos de protección para la industria.
Según su análisis, las empresas no solo recibían beneficios vinculados con el costo de la energía y el tipo de cambio, sino también una protección sobre la demanda interna a partir de las restricciones a la competencia extranjera.
Caputo afirmó que ese modelo terminó provocando que los consumidores argentinos pagaran determinados bienes entre dos y diez veces más caros que en países vecinos. Entre los productos mencionó automóviles, ropa, calzado, electrónicos, celulares y neumáticos.
“Desde el punto de vista ya moral, a nosotros eso nos parece absolutamente injusto”, sostuvo.
En esa línea, planteó que la alternativa no es mantener un mercado protegido sino mejorar la capacidad de las empresas para competir: “La forma no puede ser que los argentinos sigan subsidiando a determinados empresarios. La forma es invertir, competir y lograr que la gente tenga acceso a los mejores productos a mejores precios”.
“La cosa no pasa por el tipo de cambio”
Uno de los principales puntos de la exposición estuvo vinculado con la competitividad de la industria.
Caputo rechazó que la solución para el sector productivo sea exclusivamente un dólar más alto y sostuvo que la mejora debe surgir de una reducción de impuestos y regulaciones, menores costos financieros y una infraestructura más eficiente.
Como ejemplos, mencionó sus recientes contactos con fabricantes nacionales como Ombú y Pampero. Según relató, empresarios de ambas compañías le transmitieron que las inversiones realizadas durante los últimos años les permiten competir con productos importados.
Para el ministro, esos casos muestran que existe una parte del sector privado que ya está adaptándose al nuevo escenario.
Caputo reconoció que la economía crece a dos velocidades
Tras su exposición, el funcionario volvió a hablar con la prensa y admitió que el nuevo esquema económico está generando resultados diferentes entre los distintos sectores.
“En este modelo se crece en dos velocidades. No es algo negativo. Es algo obvio”, afirmó.
Según explicó, el proceso responde a una reasignación de recursos dentro de la economía: “Estamos liberando recursos de un sector que antes estaba oprimido. Hoy son los que le permiten al resto de la economía que existan las condiciones para tener financiamiento y planificación”.
Caputo también cuestionó el desempeño de la industria durante las últimas dos décadas. “La industria cayó un 10%. No se benefició nadie, solo algunos empresarios, a pesar de estar subsidiados en energía, tipo de cambio y precio”, sostuvo.
Y planteó que la apertura comercial es parte de un proceso que considera inevitable frente a la transformación de la economía mundial: “Si no nos adaptamos al mundo, cerremos las fronteras. No tenemos opción de no adaptarnos al mundo”.
“No podés cambiar 100 años en uno solo”
El ministro también fue consultado por las dificultades que todavía enfrentan los hogares y por la percepción de que la recuperación económica que destaca el Gobierno todavía no se refleja plenamente en los bolsillos.
“Yo creo que es un comentario que no responde a los datos”, respondió.
De todos modos, reconoció que las dificultades no desaparecerán de inmediato. “La verdad es que en dos años también va a haber gente que no llega a fin de mes. En Estados Unidos hay gente que no llega a fin de mes. No podés cambiar 100 años en uno solo”, afirmó.
Caputo sostuvo que el objetivo del Gobierno es reducir progresivamente la cantidad de personas que atraviesan esa situación y utilizó la baja de la pobreza como uno de los indicadores para respaldar su postura.
“Yo no puedo hacer magia. Yo tengo que lograr que cada vez esos argentinos sean menos”, señaló.
Finalmente, descartó que las dificultades actuales impliquen un cambio de rumbo. “¿Vamos a ser Suiza en un año? No, nosotros no prometimos eso. Lo que estamos seguros es de que este es el camino correcto”, afirmó.
El ministro cerró su exposición con un llamado a sostener el programa económico y aseguró que existe respaldo internacional y empresario para continuar con la transformación. “Todo se va a lograr con tiempo”, concluyó.