El anuncio del acuerdo entre el Gobierno de San Juan y la minera Vicuña para destinar 250 millones de dólares al desarrollo de infraestructura no reemplaza ni desplaza otro de los principales objetivos financieros de la gestión de Marcelo Orrego: la colocación de hasta 600 millones de dólares en bonos internacionales. Por el contrario, ambas iniciativas avanzan en paralelo y terminarán conformando dos de las principales herramientas con las que la provincia buscará sostener un ambicioso plan de obras públicas.
Con los US$250 millones de Vicuña, Orrego suma otra fuente de financiamiento y mantiene en marcha la emisión de bonos por US$600 millones
Fuentes oficiales confirmaron que no se modificó el cronograma para colocar deuda en los mercados internacionales. La provincia busca romper con la escasez de recursos para obras que sucedió tras la motosierra de Milei.
Tras la firma del acuerdo con Vicuña, DIARIO DE CUYO consultó a fuentes oficiales para conocer si el nuevo escenario modificaba la estrategia de financiamiento internacional que el Ejecutivo viene impulsando desde hace meses. La respuesta fue contundente: "Son dos cosas distintas. Lo de los bonos es un trámite que está en marcha y, como dijeron el Gobernador y el ministro de Hacienda, Roberto Gutiérrez, en septiembre, cuando abran los mercados, lo sacan a la venta".
La aclaración cobra relevancia porque el convenio firmado con Vicuña prevé un desembolso de 250 millones de dólares destinado a financiar obras de infraestructura necesarias para acompañar el desarrollo minero. Sin embargo, el Gobierno sostiene que esos recursos tienen un objetivo específico y que la emisión internacional permitirá ampliar la capacidad de inversión en otras obras estratégicas.
La autorización para emitir deuda fue aprobada varias semanas atrás por amplia mayoría en la Cámara de Diputados de San Juan, dando luz verde a una de las principales apuestas financieras de la administración orreguista. El objetivo es obtener hasta 600 millones de dólares que serán destinados a infraestructura vinculada al crecimiento de la minería, la energía y la producción.
En ese marco, Orrego encabezó recientemente un road show por Londres, Nueva York y Boston, acompañado por funcionarios provinciales, para presentar el potencial económico de San Juan ante algunos de los principales fondos internacionales de inversión. Durante la misión oficial, la comitiva mantuvo reuniones con alrededor de quince fondos de inversión.
Al regresar al país, el mandatario confirmó, en conferencia de prensa, dió cuentas sobre el viaje. Explicó que JP Morgan y Banco Santander fueron seleccionados para liderar la emisión y señaló que el momento clave llegará en septiembre, cuando finalice el receso estival de los mercados financieros del hemisferio norte y vuelva a abrirse la ventana para concretar la operación.
Con este escenario, la gestión provincial quedará posicionada con dos fuentes extraordinarias de financiamiento para infraestructura: por un lado, el aporte comprometido por Vicuña a partir del acuerdo firmado con la Provincia; por el otro, la emisión de bonos internacionales, cuyo proceso administrativo y financiero sigue avanzando.
La combinación de ambas herramientas representa un cambio significativo respecto del contexto que enfrentan la mayoría de las provincias desde fines de 2023. La decisión del presidente Javier Milei de paralizar la obra pública nacional y reducir los envíos de fondos obligó a los gobiernos provinciales a buscar mecanismos alternativos para sostener inversiones de gran escala.
En ese escenario, San Juan apuntó a otras fuentes de recursos. El acuerdo con Vicuña, el joint venture de BHP y Lundin, apareció como una vía para acelerar obras vinculadas al crecimiento del sector, mientras que la colocación de deuda internacional busca ampliar la capacidad de inversión provincial en proyectos considerados estratégicos para los próximos años.
Si el cronograma oficial se cumple, septiembre marcará un momento decisivo para esa estrategia. El Gobierno de Orrego intentará concretar la colocación de los bonos en los mercados internacionales, sumando una segunda fuente de financiamiento que, junto con los fondos comprometidos por Vicuña, permitiría romper con la lógica de recursos escasos que predominó desde el repliegue de la inversión nacional en obra pública.