La construcción sanjuanina todavía está lejos de recuperar su máximo histórico de empleo, pero el escenario comienza a mostrar señales diferentes a las de los momentos más duros. Con unos 8.000 trabajadores actualmente en actividad, la Cámara de la Construcción observa una reactivación todavía incipiente y deposita buena parte de sus expectativas en dos grandes motores: la obra pública que pueda financiar la Provincia con la colocación de bonos y el avance de los grandes proyectos mineros.
La línea eléctrica para Vicuña, el destino de los bonos y los 8.000 obreros activos: qué espera la construcción de San Juan
Ramón Martínez, titular de la Cámara de la Construcción, aseguró que el sector “ha pasado la peor parte” y ve “un poquito de luz al final del túnel”. Vicuña aparece como el principal motor de la actividad, mientras las empresas esperan conocer qué obras financiará la Provincia con los bonos.
Ramón Martínez, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, delegación San Juan, analizó el escenario y evitó hablar de una recuperación plena. Sin embargo, dejó una definición que resume el clima dentro del sector: “Vemos un poco de ilusión, vemos tal vez hoy un poquito de luz al final del túnel por lo que hemos pasado”.
El dirigente recordó que el sector llegó a tener alrededor de 12.000 obreros y que el número actual se ubica por debajo de ese récord. Pero también marcó una diferencia con los períodos más complicados. “Nosotros entendemos que hemos estado peor que ahora”, afirmó en Radio Colón.
La cautela aparece porque, en Argentina, las expectativas pueden cambiar rápidamente. “Entendemos que hemos pasado la peor parte, pero bueno, uno nunca puede decir eso en Argentina porque realmente esto cambia día a día”, advirtió.
Uno de los puntos que genera mayor expectativa entre las empresas es el destino que tendrá el financiamiento obtenido por la Provincia a través de la colocación de bonos en el mercado internacional.
Martínez explicó que la Cámara mantiene contacto permanente con el Gobierno provincial y sigue de cerca las licitaciones que puedan surgir, aunque reconoció que todavía no recibieron un detalle formal de las obras que se financiarán.
Entre las versiones que circulan aparecen rutas y otras obras de infraestructura, pero las constructoras todavía esperan conocer el listado definitivo. La expectativa es que, una vez confirmado el resultado de la operación financiera, el Gobierno convoque al sector para explicar cuáles serán los proyectos.
“Si se cumple con el objetivo para el tema de las obras que están en carpeta por el Gobierno, entiendo que seremos los primeros en sentarnos en la mesa con ellos para que nos expliquen cuáles son las obras que se van a hacer con esta plata”, sostuvo Martínez.
Mientras esperan que la obra pública tome impulso, el movimiento más concreto para la construcción está llegando de la minería. Martínez señaló que la construcción del camino de acceso a Vicuña ya generó incorporación de trabajadores y anticipó que el impacto seguirá creciendo a medida que avance el proyecto. “Eso ha llevado mucha gente de nuestro sector y va a seguir llevando porque es lo más grande que viene por ahora”, explicó.
A ese frente se suma la infraestructura eléctrica. “Sabemos que está pendiente de licitar o ya está en proceso de licitación el tema de la línea eléctrica para Vicuña. O sea, que eso son dos obras muy grandes que involucran mucho personal de nuestro sector”, detalló.
La magnitud de Vicuña genera, al mismo tiempo, una discusión que la Cámara considera central: quiénes serán los que finalmente ejecuten las obras. “Lo que estamos peleando es que el contrato sea de personal sanjuanino y de empresas sanjuaninas”
El dirigente reconoció que no se puede pretender que todas las obras sean ejecutadas exclusivamente por compañías locales. Pero planteó que las empresas que lleguen a la provincia deberían asociarse con firmas sanjuaninas para que parte de los trabajos y del movimiento económico quede en el territorio. “Nosotros como sanjuaninos no nos vamos a comer toda la torta sola porque es una torta muy grande”, graficó.
El reclamo tomó fuerza después de la polémica por la construcción de módulos vinculados a Vicuña, que terminó con parte de esos trabajos derivados a China. Martínez reconoció que aquella situación generó “bastante malestar”, aunque aseguró que el mensaje fue recibido. “Creo que entendieron el mensaje y creo que para la próxima no debería pasar”, sostuvo.
Para la Cámara, el debate también está relacionado con la futura reglamentación de la Ley de Proveedores Mineros y el registro que permitirá identificar a las empresas locales.
Otro de los desafíos será la disponibilidad de mano de obra. Martínez planteó que el impacto laboral de la minería debería darse de manera progresiva. Para explicar el escenario, mencionó la posibilidad de que primero avance Vicuña, luego Los Azules y posteriormente otros proyectos como Casposo y Hualilán. “Entendemos que esto va a ser muy progresivo y obviamente va a depender de cómo se desarrolle el sector minero”, explicó.
Según el dirigente, ese crecimiento escalonado permitiría a las empresas y a los trabajadores adaptarse a una demanda creciente. El problema podría aparecer si varios proyectos de gran magnitud comienzan sus etapas de construcción al mismo tiempo. “Si viene todo junto y la verdad que va a ser un problema porque entendemos que va a haber sectores en los que va a faltar mano de obra”, advirtió.
El acuerdo de Vicuña con la UOCRA
El entendimiento contempla condiciones particulares para quienes trabajen en la cordillera, a más de 4.000 metros de altura, además de aspectos vinculados con los turnos, alojamiento, transporte y otras condiciones propias del trabajo en el proyecto.
Martínez defendió la existencia de un diferencial salarial y recordó que existen antecedentes similares en emprendimientos como Veladero y Gualcamayo. “Esto se ha hecho tanto en otros proyectos como Veladero, como en Gualcamayo, y se hacen estos tipos de convenio y se le da un diferencial, obviamente por distancia, por tiempo y demás”, explicó.
Para el empresario, la diferencia está justificada por las condiciones concretas en las que deberán desempeñarse los trabajadores. “No es lo mismo trabajar acá en la ciudad que trabajar a 4.000 metros de altura. Eso tiene que tener obviamente su beneficio mayor porque si no nadie, si es al mismo precio, va a elegir trabajar a 5.000 o 4.000 metros de altura comparado con trabajar acá”, argumentó.
Una recuperación todavía con cautela
El panorama que trazó Martínez combina expectativa y prudencia. El sector todavía se encuentra por debajo del pico de empleo que supo alcanzar, pero la construcción ya empieza a mirar hacia una etapa de mayor actividad.
Los bonos provinciales pueden aportar nuevas obras públicas, mientras que Vicuña ya comenzó a generar demanda y promete un volumen considerable de infraestructura en los próximos años.
Por eso, el dirigente evitó hablar de un boom inmediato, pero sí marcó un cambio de clima. “Esperamos que obviamente se cumplan las expectativas que tenemos lo antes posible”, señaló. Y dejó otra definición que sintetiza el momento de la construcción sanjuanina: “Entendemos que hemos pasado la peor parte”.