Un grupo de padres autoconvocados de los preuniversitarios se movilizó este jueves por la tarde en reclamo por la continuidad de las clases y en rechazo a los paros docentes. La columna partió desde la Catedral y avanzó por el microcentro sanjuanino hasta llegar al Rectorado de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ).
Los padres autoconvocados de la UNSJ marcharon al Rectorado al grito de "no más paros" docentes: les cerraron la puerta y les apagaron la luz
Un nutrido grupo de familiares y estudiantes de los tres institutos preuniversitarios participaron de una movilización desde la Catederal hasta el Rectorado. Leyeron un comunicado y lo entregaron al personal de seguridad del establecimiento.
La marcha no fue masiva, pero sí nutrida: decenas de familias caminaron con banderas argentinas y acompañados por los alumnos, muchos de ellos vestidos con sus uniformes escolares. A lo largo del recorrido, el reclamo fue claro y sostenido: “No más paros”, en alusión a las medidas de fuerza de los gremios ADICUS y SIDUNSJ que vienen afectando el dictado normal de clases en la Escuela Industrial, la Escuela de Comercio y el Colegio Central Universitario.
Al llegar al edificio del Rectorado, los manifestantes entonaron el Himno Nacional Argentino en la puerta de ingreso y, en medio de un clima de tensión, también se escucharon petardos. Según pudo apreciar este diario, no hubo autoridades que salieran a recibirlos y la seguridad del edificio cerró las puertas y apagó las luces durante unos minutos, lo que fue interpretado por los padres como un gesto de rechazo al reclamo.
El vocero del grupo, Adán Rodríguez, fue el encargado de leer el comunicado elaborado por los padres, en el que se apunta directamente contra el rector Tadeo Berenguer como responsable de la falta de soluciones ante el conflicto docente. En el texto, las familias aseguraron que realizaron “todas las gestiones institucionales posibles” sin obtener respuestas y hablaron de una “evasión sistemática” por parte de las autoridades.
Uno de los puntos más duros del documento denuncia que el Rectorado mantiene “las puertas cerradas” al diálogo, mientras “miles de alumnos pierden semanas de formación académica”, lo que —afirmaron— vulnera el derecho constitucional a la educación y afecta el bienestar emocional de los estudiantes. En esa línea, remarcaron que los estudiantes están siendo usados como “rehenes” de un conflicto que no generaron y que ya tiene consecuencias concretas en su trayectoria escolar.
Además, los padres pusieron cifras sobre la mesa: señalaron que en lo que va del ciclo lectivo 2026 ya se perdieron 17 días de clases, lo que representa más de la mitad del tiempo transcurrido. A eso sumaron que 2025 también estuvo marcado por la irregularidad, generando “baches de aprendizaje difíciles de revertir” y un deterioro que, según advirtieron, pone en riesgo la histórica calidad académica de los preuniversitarios.
El comunicado también hizo foco en el impacto dentro de los hogares. “La intermitencia de clases está provocando niveles alarmantes de repitencia y materias adeudadas”, sostuvieron, al tiempo que describen el esfuerzo económico de las familias que deben recurrir a clases particulares para suplir los contenidos no dictados. A esto se suma la “desorganización total de horarios”, que obliga a los padres a reorganizar rutinas laborales y genera incertidumbre constante en los estudiantes.
“El conflicto no puede seguir teniendo como únicos perjudicados a nuestros hijos”, expresó Rodríguez durante la lectura, en la que también se exigió que el Rectorado arbitre “de forma inmediata” los mecanismos necesarios para garantizar la continuidad pedagógica en los tres institutos.
El documento fue finalmente entregado al personal de seguridad del Rectorado ante la ausencia de funcionarios. Un dato que no pasó desapercibido es que, tanto en la movilización como en el texto, no hubo referencias al incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario por parte del Gobierno nacional de Javier Milei, que es el principal factor del conflicto.