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Un diputado de Gioja apuntó a la fuga de votos del justicialismo por "alimentar" la mayoría del oficialismo

Mario Herrero denunció la falta de debate para la oposición y expuso, sin esquivar autocríticas, la crisis interna del interbloque Justicialista.

Por Redacción Diario de Cuyo 16 de abril de 2026 - 21:33

El diputado provincial Mario Herrero, del bloque San Juan Vuelve y alineado con el espacio de José Luis Gioja, dejó definiciones que combinan crítica institucional, autocrítica partidaria y advertencias hacia el futuro del peronismo. Describió una Legislatura con fuerte concentración de poder en manos del oficialismo por las presidencias de las comisiones permanentes.

El legislador confirmó un escenario ya visible en la conformación de comisiones: “No hay comisiones que presida el justicialismo. Hay prácticamente todo del interbloque oficialista”, señaló, aclarando que la única excepción —la Comisión de Mujer y Género— responde a una continuidad previamente acordada.

Sin embargo, evitó reducir la cuestión a una mera disputa de cargos. Herrero puso el foco en el rol estratégico de las presidencias: “La presidencia de la comisión es quien ordena el trabajo”, explicó en Radio Colón. Y detalló el impacto concreto de ese control: “Se someten a estudio y despacho los proyectos que la presidencia decide”.

Ese esquema, según su mirada, tiene consecuencias directas en la dinámica legislativa. “Si uno revisa los tratamientos de proyectos de ley en estos dos años parlamentarios, son casi con exclusividad del oficialismo, del Ejecutivo o del Poder Judicial”, afirmó. Y agregó un matiz clave: “Prácticamente ninguno” de los proyectos opositores logra siquiera discusión en comisión, con escasas excepciones aisladas.

También hubo espacio para revisar la situación interna del peronismo, que hoy llega debilitado a ese escenario. Herrero reconoció la pérdida de volumen del bloque y apuntó, sin eufemismos, a las rupturas que alimentaron la actual correlación de fuerzas: “Éramos 24 los que llegamos con una representación común. Quienes deben dar explicaciones son los que se quitaron ese ropaje y hoy alimentan las mayorías del oficialismo”.

Aunque evitó personalizar, dejó entrever el trasfondo de esas decisiones: “A veces primero es mi proyecto político personal. En otros casos son intereses mucho más turbios”, deslizó.

En ese contexto, propuso una reconstrucción del peronismo que combine apertura y orden. “No podemos ser una aduana para ver quién entra o no. Tenemos que ser un hospital de campaña”, dijo, retomando una metáfora ligada al papa Francisco. Pero al mismo tiempo advirtió que esa amplitud no implica desorganización: “Si vamos a ordenar una casa, el cocinero no puede ser el jardinero”.

En materia electoral, Herrero defendió el proyecto presentado por su espacio, que propone una reforma integral del sistema vigente. A diferencia de otras iniciativas más acotadas, el planteo busca revisar de fondo el Código Electoral y, especialmente, los mecanismos de selección de candidatos. “Mientras más abierta sea la participación, mejor calidad va a tener la representación”, sostuvo.

También se mostró prudente frente a las señales de otros sectores del peronismo, como el uñaquismo, respecto a acompañar eventuales cambios impulsados por el oficialismo. “Antes de decir que lo voy a apoyar, me gustaría saber de qué se trata”, planteó, marcando distancia de definiciones apresuradas.

De cara al ciclo electoral que se aproxima, el legislador dejó una última definición que sintetiza su postura: priorizar el proyecto por sobre los nombres. “Los candidatos son lo último que se debe decidir. Primero hay que definir quiénes estamos dispuestos a caminar juntos y para qué”, afirmó. Y cerró con una crítica implícita a las lógicas personalistas: “Elegir primero candidato y después el proyecto es poner el carro delante del caballo”.

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