Las milanesas de berenjena son una opción vegetal riquísima, pero tienen un gran problema cuando se preparan fritas: la pulpa porosa de la berenjena absorbe aceite en cantidades astronómicas, volviéndolas pesadas e indigestas. Para lograr que queden doradas, crujientes y livianas, existe un método de empanado especial y cocción a horno fuerte que nada tiene que envidiarle a las versiones tradicionales de carne.
El secreto de las milanesas de berenjena crocantes sin pasar por aceite
Una técnica de rebozado doble al horno que logra una textura crujiente por fuera y tierna por dentro sin freír.
Cómo curar la berenjena para eliminar el amargor
Antes de rebozar, es fundamental quitarle el exceso de agua amarga a la hortaliza. Cortá las berenjenas en rodajas de un centímetro, acomodalas en un colador y espolvoreales sal gruesa. Dejalas reposar 20 minutos; verás cómo expulsan gotas oscuras. Enjuagalas rápidamente con agua fría y secalas muy bien con papel absorbente.
El truco del rebozado doble para máxima crocantez
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Primer paso: pasá las rodajas secas por harina común (o de avena) retirando el exceso.
La liga: sumergilas en huevo batido sazonado con ajo, perejil, sal, pimienta y un toque de mostaza.
El rebozado perfecto: pasalas por una mezcla de pan rallado combinado con avena fina y semillas de sésamo. Presioná bien para que se adhiera.
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Horno bien caliente: acomodalas en una asadera apenas pincelada con aceite y cocinalas en horno precalentado a 210°C durante 10 minutos por lado.