El aroma de la mermelada de naranja con cáscara recién hecha llena cualquier cocina de recuerdos y promesas de desayunos especiales. El brillo del cítrico, el equilibrio entre dulzor y un toque amargo, y la textura de los trocitos de piel hacen que cada frasco sea un pequeño tesoro casero.
Receta de mermelada de naranja con cáscara, rápida y fácil
Esta conserva casera combina pulpa, azúcar y limón para lograr un equilibrio entre dulzor y toque amargo, con una receta simple.
Esta mermelada es una de las conservas más apreciadas en todo el mundo, perfecta para acompañar tostadas, galletitas o para sumar sabor a postres y tartas. La temporada de naranjas suele ser el momento ideal para preparar varias tandas y disfrutar durante todo el año.
La mermelada de naranja con cáscara es una conserva casera elaborada con naranjas frescas, azúcar y jugo de limón. Utiliza tanto la pulpa como la piel en finas tiritas, lo que le otorga ese sabor característico y una textura con pequeños trozos de cáscara.
Ingredientes
1 kg de naranjas (bien jugosas)
1 piel de naranja (solo la parte de color, sin el blanco)
800 gr de azúcar
Jugo de 1/2 limón
1 vaina de vainilla (opcional)
Cómo hacer mermelada de naranja con cáscara, paso a paso
Pelar las naranjas eliminando la mayor parte posible de la parte blanca (albedo) para evitar un amargor excesivo.
Lavar la piel de 1 naranja, quitar la parte blanca y cortar sólo la parte de color en tiritas finas.
Cortar las naranjas peladas en trozos pequeños y procesar en batidora o licuadora durante 1 minuto para lograr una mezcla homogénea.
En una olla grande, mezclar la pulpa procesada, las tiritas de cáscara, el azúcar, el jugo de limón y la vaina de vainilla abierta (si se usa).
Llevar a fuego fuerte y, una vez que rompe hervor, bajar a mínimo. Cocinar revolviendo cada tanto durante aproximadamente 1 hora, o hasta que la preparación espese. Consejo: comprobar el punto colocando una cucharadita en un plato frío; si al enfriar no escurre, ya está lista.
Envasar en frascos esterilizados, llenando hasta el borde y cerrando en caliente. Importante: dar vuelta los frascos y dejar enfriar boca abajo para facilitar el sellado al vacío.