ver más
Receta

Receta de mermelada de naranja con cáscara, rápida y fácil

Esta conserva casera combina pulpa, azúcar y limón para lograr un equilibrio entre dulzor y toque amargo, con una receta simple.

Por Redacción Diario de Cuyo 20 de agosto de 2026 - 15:59

El aroma de la mermelada de naranja con cáscara recién hecha llena cualquier cocina de recuerdos y promesas de desayunos especiales. El brillo del cítrico, el equilibrio entre dulzor y un toque amargo, y la textura de los trocitos de piel hacen que cada frasco sea un pequeño tesoro casero.

Esta mermelada es una de las conservas más apreciadas en todo el mundo, perfecta para acompañar tostadas, galletitas o para sumar sabor a postres y tartas. La temporada de naranjas suele ser el momento ideal para preparar varias tandas y disfrutar durante todo el año.

La mermelada de naranja con cáscara es una conserva casera elaborada con naranjas frescas, azúcar y jugo de limón. Utiliza tanto la pulpa como la piel en finas tiritas, lo que le otorga ese sabor característico y una textura con pequeños trozos de cáscara.

Ingredientes

1 kg de naranjas (bien jugosas)

1 piel de naranja (solo la parte de color, sin el blanco)

800 gr de azúcar

Jugo de 1/2 limón

1 vaina de vainilla (opcional)

Cómo hacer mermelada de naranja con cáscara, paso a paso

Pelar las naranjas eliminando la mayor parte posible de la parte blanca (albedo) para evitar un amargor excesivo.

Lavar la piel de 1 naranja, quitar la parte blanca y cortar sólo la parte de color en tiritas finas.

Cortar las naranjas peladas en trozos pequeños y procesar en batidora o licuadora durante 1 minuto para lograr una mezcla homogénea.

En una olla grande, mezclar la pulpa procesada, las tiritas de cáscara, el azúcar, el jugo de limón y la vaina de vainilla abierta (si se usa).

Llevar a fuego fuerte y, una vez que rompe hervor, bajar a mínimo. Cocinar revolviendo cada tanto durante aproximadamente 1 hora, o hasta que la preparación espese. Consejo: comprobar el punto colocando una cucharadita en un plato frío; si al enfriar no escurre, ya está lista.

Envasar en frascos esterilizados, llenando hasta el borde y cerrando en caliente. Importante: dar vuelta los frascos y dejar enfriar boca abajo para facilitar el sellado al vacío.

Temas
Seguí leyendo