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Invierno: la mejor época para renovar la piel con tratamientos dermatológicos seguros

La menor exposición al sol durante el otoño y el invierno convierte a esta temporada en el momento ideal para realizar peelings, luz pulsada intensa y láser de CO. La Dra. Especialista en Dermatología, Lourdes Alcaide, explica cuáles son los procedimientos más recomendados y sus beneficios.

Por María Inés Montes 12 de julio de 2026 - 06:00

Con la llegada del otoño y el invierno disminuye la radiación ultravioleta y, en consecuencia, la exposición solar. Esta condición convierte a la temporada en el período más favorable para realizar tratamientos de renovación de la piel, ya que reduce el riesgo de manchas y permite una recuperación más segura y controlada.

Peelings químicos

La dermatóloga Lourdes Alcaide señala que uno de los procedimientos más utilizados son los peelings químicos, que generan una exfoliación controlada para estimular el recambio celular. Estos tratamientos permiten mejorar la textura de la piel, atenuar manchas, disminuir poros dilatados y tratar las secuelas del acné.

Actualmente, la tendencia es utilizar peelings superficiales y medios, que ofrecen resultados efectivos con una recuperación más rápida y menores riesgos. Entre los ácidos más empleados se encuentran el glicólico, mandélico, salicílico y retinoico, además de combinaciones despigmentantes. La elección depende de las características de cada paciente, considerando factores como el tipo de piel, la presencia de acné, sensibilidad o signos de foto envejecimiento.

Tecnología para estimular la regeneración

Además de los peelings, la aparatología ocupa un lugar central en los tratamientos dermatológicos modernos. El objetivo ya no es producir un daño agresivo sobre la piel, sino estimular de manera natural la formación de colágeno y elastina, favoreciendo una regeneración respetuosa de la biología del tejido.

Uno de los procedimientos más indicados es la Luz Pulsada Intensa (IPL), utilizada para tratar manchas, rosácea, vasos sanguíneos superficiales, enrojecimiento y daños provocados por el sol. También contribuye al rejuvenecimiento cutáneo al mejorar la calidad de la piel, unificar el tono y aportar mayor luminosidad.

Una de sus principales ventajas es el escaso tiempo de recuperación. Tras el tratamiento puede aparecer un leve enrojecimiento durante las primeras horas y una intensificación transitoria de las manchas, sin impedir que el paciente continúe con sus actividades habituales.

Láser de CO para una renovación más profunda

Cuando se busca una regeneración más intensa, el tratamiento de referencia continúa siendo el láser de CO. Está indicado para mejorar arrugas finas, cicatrices, poros dilatados, textura y flacidez.

El procedimiento actúa mediante microcolumnas de energía que estimulan la producción de colágeno y elastina, promoviendo la renovación integral del tejido. Dependiendo de la intensidad aplicada, el tiempo de recuperación puede variar entre 24 y 48 horas en tratamientos tipo Cool Peel, o entre tres y siete días cuando se utilizan protocolos más profundos.

Los resultados no son inmediatos, ya que el beneficio aparece progresivamente durante las semanas posteriores, a medida que la piel completa su proceso natural de regeneración.

Tratamientos personalizados según cada etapa de la vida

La especialista aclara que no existe una edad específica para comenzar estos tratamientos. La indicación depende de las necesidades individuales de cada paciente.

Entre los 20 y 30 años suelen realizarse procedimientos preventivos o destinados al tratamiento de cicatrices de acné y rosácea. Entre los 35 y 45 años el objetivo principal es corregir los primeros signos del envejecimiento y el daño solar, mientras que después de los 50 años se prioriza mejorar la firmeza, la textura y la calidad general de la piel.

Una piel saludable como prioridad

La dermatología estética actual pone el foco en la calidad de la piel antes que en la corrección de volúmenes. El objetivo es lograr una piel luminosa, uniforme, hidratada y saludable mediante la activación de los mecanismos naturales de regeneración del organismo.

Por esa razón, otoño e invierno representan la oportunidad ideal para realizar estos procedimientos, aprovechando la menor radiación solar para favorecer una recuperación adecuada y obtener mejores resultados estéticos a largo plazo.

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