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Jardín

La poda en julio: por qué este es el mejor momento para cuidar árboles, rosales y arbustos

Durante el invierno las plantas entran en reposo vegetativo, lo que convierte a julio en el período ideal para realizar la poda. Conocer qué especies deben intervenirse y cómo hacerlo es fundamental para estimular la floración, mejorar la producción de frutos y preservar la salud del jardín.

Por María Inés Montes 19 de julio de 2026 - 06:00

Julio marca el momento clave para una de las tareas más importantes del calendario del jardín: la poda. Con las plantas en pleno letargo invernal y tras haber acumulado suficientes horas de frío, esta práctica favorece el crecimiento saludable, mejora la floración y permite corregir problemas estructurales que podrían afectar su desarrollo durante la primavera.

Sin embargo, los especialistas advierten que podar no significa simplemente cortar ramas. Cada especie responde de manera diferente y no todas requieren este tratamiento. Una intervención incorrecta puede provocar daños irreversibles, por lo que resulta indispensable conocer las características y necesidades de cada planta.

Antes de tomar las tijeras

El primer paso consiste en recorrer el jardín con detenimiento. La observación permite detectar ramas secas, plantas que necesitan una poda de limpieza, ejemplares que requieren trasplante o sectores donde conviene renovar canteros.

Una vez que las hojas han caído, especialmente en especies caducas, la estructura de los árboles y arbustos queda completamente expuesta, facilitando la identificación de los cortes necesarios. Además, las bajas temperaturas reducen la presencia de plagas y enfermedades, disminuyendo el riesgo de infecciones posteriores.

¿Qué significa podar?

La poda es una técnica de jardinería y producción vegetal que consiste en eliminar de manera selectiva ramas, hojas o partes de una planta para mejorar su estado sanitario, controlar su tamaño, orientar su crecimiento y favorecer la producción de flores y frutos.

Al reducir la cantidad de ramas, la circulación de la savia se concentra en menos puntos de crecimiento, estimulando la aparición de nuevos brotes durante la primavera.

¿Qué plantas deben podarse?

Durante julio es recomendable intervenir:

En cambio, muchas especies perennes y ornamentales no requieren poda o solo necesitan tareas de limpieza.

Los objetivos de la poda

Una poda correctamente realizada permite:

Los especialistas distinguen tres tipos principales de poda: de formación, de limpieza y de fructificación.

Herramientas adecuadas

Para obtener cortes limpios es fundamental utilizar herramientas afiladas y desinfectadas.

Entre las más utilizadas se encuentran:

La desinfección antes y después del trabajo ayuda a evitar la transmisión de enfermedades entre plantas.

Cuidados posteriores

Una vez finalizada la poda, las plantas más sensibles, como los rosales, deben recibir tratamientos preventivos contra hongos y plagas. Es habitual aplicar aceite emulsionable para proteger las heridas de los cortes.

En árboles de mayor porte, los cortes de gran tamaño pueden sellarse con cera de abejas o preparados específicos para impedir el ingreso de agentes patógenos.

Poda de arbustos

Muchos arbustos que florecen desde mediados de primavera hasta el otoño responden favorablemente a una poda intensa realizada a fines del invierno. Esta práctica favorece la emisión de ramas nuevas, rejuvenece la planta y mejora tanto su forma como su floración.

Otros ejemplares solo requieren podas de limpieza para eliminar ramas secas o quebradas, mientras que aquellos muy envejecidos pueden necesitar una poda de rejuvenecimiento más profunda.

En los primeros años posteriores a la plantación también resulta importante realizar podas de formación para obtener ejemplares equilibrados y con una estructura fuerte.

La clave está en respetar los tiempos de cada especie: los arbustos de floración primaveral deben podarse una vez terminada la floración, mientras que aquellos que florecen en verano se podan al finalizar el invierno, antes del inicio de la brotación.

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