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Jardín

Las flores de primavera: algunas variedades, requerimientos y cuidados

Con la llegada de los días templados, los espacios verdes se transforman: los brotes se multiplican, los canteros se llenan de matices y el aire huele distinto. La primavera es el momento ideal para animarse a cultivar especies anuales y bianuales, aquellas que florecen en un año o dos y que, además, regalan semillas para multiplicar la experiencia la temporada siguiente.

Por María Inés Montes 20 de septiembre de 2026 - 06:00

Un jardín en esta época del año posee un verde claro o tierno como suelen llamarlo. El espacio verde empieza a cobrar vida en muchos aspectos. Y, las flores son un detalle que llama al ojo humano. Hay muchas variedades de plantines y flores tales como: geranios, gitanillas, amapolas, petunias, margaritas, prímulas, verbenas, hortensias, primaveras, caléndulas, entre otras más. El encanto que tienen es que llenan de color y aroma cada jardín, parque o espacio verde natural, incluso en macetas. Por ello, es una época especialmente llamativa y provechosa para los aficionados a las plantas, que hacen que su espacio verde luzca de maravillas.

Estas flores se adaptan tanto a macetas como a jardines y canteros, y con unos cuidados simples pueden convertirse en protagonistas hasta el otoño.

Scabiosa (Scabiosa atropurpurea)

De porte rústico y muy fácil de mantener, la scabiosa sorprende con sus pequeñas flores en forma de pompón que pueden ser lilas, blancas, rosadas o violetas. Además de su encanto visual, tiene la ventaja de resembrarse sola con facilidad, y en algunos climas llega a vivir más de un año. También funciona muy bien como flor de corte para ramos sencillos y delicados.

Nicotiana (Nicotiana alata)

Exóticas y fragantes, las flores de nicotiana tienen un largo tubo que termina en forma de estrella y se presentan en blanco, rosa o rojo. Son ideales para quienes disfrutan del perfume en el jardín, sobre todo al atardecer, cuando su aroma se intensifica. Al recolectar sus semillas, es probable que al año siguiente predominen las flores blancas, una sorpresa natural que suma encanto.

Flor de papel (Zinnia elegans)

Es imposible no asociarla con los jardines de las abuelas: la zinnia, también llamada flor de papel, estuvo un tiempo olvidada y hoy vuelve con fuerza. Sus flores, intensas y alegres, aparecen en tonos fucsia, amarillo, blanco y rojo, ideales para sumar un toque vintage a cualquier rincón verde. Su crecimiento rápido y su resistencia la convierten en una aliada perfecta para principiantes.

Conejito (Anthirrinum majus)

Elegantes y perfumados, los conejitos despliegan racimos de flores en una amplia paleta: rosa, blanco, amarillo, lila y rojo. Su floración es prolongada y abundante, lo que asegura color durante varios meses. Además, son perfectos para usar como flores de corte y armar arreglos frescos que alegren la casa.

Cosmos (Cosmos bipinnatus)

Delicados y a la vez muy vistosos, los cosmos ofrecen flores en tonos lilas, rosados y blancos con un centro amarillo que los hace inconfundibles. Su follaje, plumoso y liviano, les da un aire etéreo, aunque puede hacer que se doblen con el viento. Por eso, conviene entutorarlos. En ramos aportan frescura y ligereza, convirtiéndose en una opción ideal para arreglos casuales.

Cómo cuidarlas para que florezcan al máximo

Todas estas especies comparten un secreto: necesitan pleno sol para lucirse. Pueden crecer tanto en macetas como en canteros y, gracias a su crecimiento rápido, requieren suelos fértiles, sueltos y bien drenados, ricos en nutrientes como nitrógeno y fósforo. Para prolongar la floración conviene retirar las flores secas y, hacia el final de su ciclo, recolectar semillas cuando ya estén secas en la planta (antes de que pájaros o viento las dispersen).

Así, además de llenar tu jardín de color este verano, tendrás material listo para sembrar en la próxima temporada.

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