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Resfríos

Alimentación para mantener altas las defensas

En épocas frías es importante no dejar de consumir frutas y vegetales crudos.
Por Redacción Diario de Cuyo 22 de abril de 2017 - 00:00

El descenso de las temperaturas no repercute solo en la indumentaria, también se producen cambios en la alimentación que pueden ser desfavorables para el sistema inmune, encargado de proteger al organismo frente a las agresiones externas.
 

 

En el verano consumimos más vegetales frescos y frutas en cantidad. Cuando llega el frío, cambiamos a comidas como guisos de arroz o fideos, entonces esos nutrientes que había en los cítricos o en los vegetales crudos, disminuyen”, explica la licenciada Mercedes Setti, del departamento de Alimentación y Dietética del Hospital de Clínicas.
 

Una buena alimentación, con aportes de vitaminas y minerales, es aliada del sistema inmune porque fortalece las defensas naturales del organismo y lo prepara mejor para los primeros fríos del año.
 

Las Guías Alimentarias para la Población Argentina aconsejan consumir al menos medio plato de verduras en el almuerzo, medio plato en la cena y 2 o 3 frutas por día. En total, deberían ser cinco porciones diarias de vegetales, meta que los argentinos no cumplen ni cerca: según la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo comen tan solo dos.
 

 

Por eso, profesionales de la salud insisten en la recomendación de incluir vegetales en la dieta durante todo el año, es decir, no olvidarlos en estas épocas en las que los alimentos calientes tientan más. “Lo que suele necesitarse en épocas de frío son antioxidantes y vitaminas que refuercen el sistema inmunológico, sobre todo para hacer frente a las infecciones respiratorias. Generalmente, los nutrientes que participan son las vitaminas A, C, E y el complejo B”, dice a Clarín Micaela Cusato, también integrante del departamento de Alimentación y Dietética del Clínicas.
 

El limón, la naranja, la zanahoria, el tomate, la calabaza, los vegetales de hoja (como la acelga o la espinaca), entre otras frutas y verduras, poseen alto contenido de vitaminas A y C. Las E y B también pueden encontrarse en vegetales de hoja, pero sobre todo en las frutas secas, como las nueces o las almendras. Los cereales en general (como el maíz, el trigo, la avena, la cebada y el centeno) son fuentes de vitaminas del complejo B, necesarios para favorecer el sistema inmune.
 

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