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CIENCIA

Alzheimer: con estos hábitos saludables podés reducir la posibilidad de desarrollar la enfermedad

Aunque durante años se creyó que el Alzheimer era inevitable o puramente genética, hoy la evidencia científica muestra un panorama diferente.

Por Redacción Diario de Cuyo 4 de marzo de 2026 - 11:02

El alzhéimer es una de las enfermedades que más preocupa a medida que aumenta la expectativa de vida. Especialistas coinciden en que el cerebro, al igual que el corazón, responde a los hábitos cotidianos. La alimentación, el ejercicio, el sueño y la estimulación cognitiva no solo influyen en el bienestar general, sino también en la salud neurológica a largo plazo.

Qué dice la ciencia sobre la prevención

Según la Organización Mundial de la Salud, hasta el 40% de los casos de demencia podría estar vinculado a factores modificables a lo largo de la vida, como la hipertensión, el sedentarismo, el tabaquismo, la obesidad, la depresión o el aislamiento social.

No existe una garantía absoluta de prevención, pero sí hay muchas acciones que pueden reducir el riesgo y proteger el cerebro con el paso del tiempo. (Foto: Adobe Stock)

En la misma línea, un informe de la The Lancet Commission on Dementia Prevention señala que la prevención debe comenzar incluso décadas antes de que aparezcan los síntomas, ya que los cambios cerebrales pueden iniciarse mucho tiempo antes del diagnóstico.

Los cinco factores con mayor impacto son:

Los hábitos que protegen el cerebro

Según un artículo publicado en The Lancet, la actividad física regular es uno de los factores más protectores para la salud cerebral. El ejercicio mejora la circulación sanguínea, reduce la inflamación y favorece la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro de adaptarse y crear nuevas conexiones.

Otros hábitos con evidencia científica incluyen:

Además, según recomendaciones de la OMS, controlar enfermedades crónicas como diabetes o hipertensión es clave porque afectan directamente los vasos sanguíneos del cerebro.

Genética vs. estilo de vida: qué pesa más

Aunque existe un componente genético, especialmente en los casos de inicio temprano, la mayoría de los diagnósticos ocurre después de los 65 años y está influenciada por múltiples factores ambientales y de estilo de vida.

Según expertos citados en informes internacionales, la genética puede aumentar la predisposición, pero no determina el destino. Incluso en personas con riesgo elevado, los hábitos saludables pueden retrasar la aparición de síntomas varios años.

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