Cada 11 de junio se conmemora el Día Mundial de Cáncer de Próstata, una fecha que invita a sensibilizar, informar y eliminar todas aquellas creencias que hay en torno a la enfermedad, apuntando a la importancia de la detección temprana. En ese contexto, desde el Programa Onco San Juan, un espacio que se gestiona a través de la Dirección de Políticas para la Equidad del Ministerio de Familia y Desarrollo Humano, brindaron información sobre los mitos que hay en torno a la enfermedad.
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Cáncer de próstata y los ocho mitos más comunes, aclarados por Onco San Juan
Desde el Programa Onco San Juan, en el marco del Día Mundial del Cáncer de Próstata, compartieron los mitos más comunes con los que se topan en cada acción, para que visitar al urólogo no sea un momento de inseguridad.
“Hicimos varias jornadas donde nos hemos enfocado mucho en los hombres, en los jóvenes, y se han animado mucho a preguntar, lo que nos llama la atención. Siempre hay miedo al primer control, creen que si no sienten nada no pasa nada, pero por suerte la concientización ha aumentado mucho”, detalló en comunicación con DIARIO DE CUYO la titular de Políticas para la Equidad, Natalia Sánchez.
Mitos más comunes sobre el cáncer de próstata
- El cáncer de próstata solo afecta a hombres mayores
Sin duda es una de las creencias más comunes que hay en torno a la enfermedad, pero esto no es del todo así. Si bien la edad es el principal factor de riesgo, muchos hombres jóvenes entre 40 y 50 años también pueden desarrollar la enfermedad.
- Si no tengo problemas al orinar, no tengo cáncer
Muchos de los mitos en torno a la enfermedad tienen que ver con la falta de información, y en este caso es importante tener en cuenta que el cáncer de próstata en sus etapas tempranas a menudo no presenta síntomas. Los problemas urinarios suelen ser un signo de que la enfermedad está más avanzada.
- El agrandamiento de la próstata es siempre es señal de cáncer
Un agrandamiento prostático común es la hiperplasia prostática benigna (HPB), que no aumenta el riesgo de cáncer, aunque puede afectar el resultado del análisis de PSA. Es por ello que, al detectar algún incremento o anomalía, siempre la recomendación es realizar la consulta médica pertinente.
- El tacto rectal es muy doloroso
Es importante que cada hombre tenga en cuenta que este paso durante la consulta se debe realizar. Es un examen que dura pocos segundos y puede ser incómodo, pero no es extremadamente doloroso. Es una prueba crucial porque puede detectar anomalías que el análisis de PSA no muestra por sí solo.
- El cáncer de próstata es mortal en la mayoría de los casos
Sobre este mito hay que poner la mirada en la importancia de la detección temprana y las consultas al menos anuales. Muchos casos de cáncer de próstata se curan si se detectan a tiempo, antes de que se diseminen. Incluso en casos avanzados de la enfermedad, existen tratamientos que permiten a muchos hombres vivir años, sin que sea una sentencia de muerte.
- La vasectomía aumenta el riesgo de cáncer de próstata
La vasectomía no aumenta el riesgo de cáncer de próstata. Los hombres que se hacen este procedimiento suelen acudir al urólogo con más frecuencia, lo que puede llevar a una detección más temprana de la enfermedad, dándoles una ventaja en el diagnóstico.
- El cáncer de próstata se puede transmitir/contagiar
Si bien es uno de los mitos menos frecuentes, hay quienes creen que se puede generar a raíz de un contagio o por una ETS. Es importante destacar que el cáncer no es una enfermedad contagiosa; no se transmite de persona a persona; sino que depende de otros factores genéticos, hormonales, ambientales y vinculados al estilo de vida.
- El tratamiento siempre causa impotencia o incontinencia irreversible
Si bien algunos tratamientos, intervenciones quirúrgicas o el uso de radioterapia pueden tener efectos secundarios en la función sexual o urinaria, estos no son automáticos ni definitivos. Existen muchas opciones médicas y terapias de rehabilitación para ayudar a recuperar la calidad de vida.
¿Cuándo realizar los controles?
Las organizaciones de salud recomiendan realizar controles preventivos una vez al año a partir de los 50 años; mientras que, si existen antecedentes de la enfermedad, la sugerencia es acudir a las consultas a partir de los 40 años. Sin embargo, ante la presencia de dificultad o necesidad constante para orinar, flujo débil o dolor persistente en la zona pélvica, la indicación es realizar la consulta médica, sin importar la edad.
Estos controles preventivos consisten en una evaluación clínica con un urólogo, que generalmente incluye un análisis de sangre para medir el Antígeno Prostático Específico (PSA) y, según el criterio del profesional, un tacto rectal.