Mantener una dieta equilibrada, cumplir con los objetivos propuestos por cada persona y complementar con ejercicio suele ser complejo para algunas personas que prefieren acudir a ciertas “soluciones mágicas” vinculadas a los fármacos. También están aquellas que se exceden en el gimnasio reduciendo la ingesta de alimentos, interpretando por error que de esa manera se puede mantener un peso ideal. El error está en subestimar el rol del profesional a la hora de hablar de nutrición.
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Cómo lograr una dieta equilibrada y por qué no hay que creer en las "soluciones mágicas", desde la mirada de una nutricionista sanjuanina
La nutricionista Ana Paola Fernández destaca las claves a tener en cuenta para una correcta alimentación, y pone en ojo en los riesgos que representan las “soluciones mágicas” que prometen ciertos medicamentos.
Ana Paola Fernández, licenciada en Nutrición, en diálogo con DIARIO DE CUYO, compartió las claves para construir una alimentación equilibrada, tanto para quienes realizan actividad física varias veces por semana como para aquellas personas que tienen un importante desgaste físico producto de su trabajo.
La profesional hizo hincapié en que una dieta saludable no debe limitarse a determinados grupos de alimentos ni basarse en tendencias. Por el contrario, la variedad y la incorporación de productos reales son dos de los pilares fundamentales para garantizar un adecuado aporte de nutrientes.
Medicamentos para bajar de peso, ¿por qué no son una solución mágica?
El uso de medicamentos como Ozempic, cuyo principio activo es la semaglutida, y otros fármacos que actúan sobre los receptores GLP-1 se instaló en las tendencias para bajar de peso. Sin embargo, Fernández consideró necesario desmitificar la idea de que estos tratamientos representan una respuesta universal o inmediata.
"Realmente Ozempic y todos los que sean análogos de GLP-1 están funcionando correctamente siempre y cuando estén bien indicados. No para todos los pacientes esta es una solución", enfatizó. En ese sentido, remarcó que su utilización debe responder a una evaluación médica y no a una decisión tomada por cuenta propia. Además, aclaró que el tratamiento necesita estar acompañado de modificaciones en la alimentación, la actividad física y el estilo de vida en general.
La nutricionista sostuvo que cada organismo tiene características particulares y que, por ese motivo, no existe una única estrategia alimentaria que pueda aplicarse de la misma manera a todas las personas. La indicación de medicamentos y la planificación de una dieta deben quedar en manos de profesionales, de acuerdo con las necesidades de cada paciente.
Variedad de alimentos reales, la base de una dieta equilibrada
Más allá de las tendencias y los productos que prometen resultados rápidos, Fernández puso el foco en una serie de recomendaciones básicas para mejorar la alimentación diaria. "Busquemos alimentos reales y que sean variados", resumió como primera premisa. Para la especialista, una dieta equilibrada debe contemplar el consumo de grasas, proteínas de origen animal y vegetal, e hidratos de carbono de buena calidad.
Uno de los puntos en los que hizo especial hincapié fue la incorporación habitual de legumbres, que consideró fundamentales por su aporte nutricional y los beneficios vinculados con la salud intestinal. "Hoy tenemos muchísima evidencia a través del estudio del intestino y de la microbiota. Realmente incorporar legumbres de forma habitual en la alimentación es algo que no puede faltar", señaló.
En esa misma línea, destacó la importancia de sumar pescado a la dieta, además de ampliar las fuentes de proteínas y no concentrar su consumo únicamente en carnes, lácteos o productos comercializados como alimentos proteicos.
Otro aspecto importante es la elección de los hidratos de carbono. En el caso de quienes consumen productos elaborados con trigo, la recomendación es priorizar las versiones integrales, aunque la nutricionista también invitó a explorar otras alternativas disponibles en el mercado. La variedad también puede incorporarse a través de los panificados y las harinas utilizadas en las preparaciones cotidianas. Fernández mencionó opciones como las harinas de avena, coco, almendras, trigo sarraceno y garbanzos.
Estas alternativas permiten ampliar el abanico de ingredientes y sumar diferentes nutrientes a través de preparaciones que forman parte de la alimentación habitual.
A su vez, destacó la importancia de incorporar frutos secos, que constituyen una fuente de grasas, y de evitar que la dieta se vuelva repetitiva por limitarse siempre a los mismos alimentos. Las frutas y verduras también ocupan un lugar central en esta planificación y, según remarcó la profesional, no deberían faltar en las comidas diarias.
De esta manera, la propuesta no pasa por eliminar grupos alimenticios ni seguir dietas restrictivas sin supervisión, sino por combinar distintas fuentes de nutrientes y ampliar las opciones disponibles.