Picazón, ardor, sensación de tener arena dentro del ojo, molestias frente a una pantalla o incluso un exceso de lágrimas pueden ser señales de una patología que muchas veces pasa inadvertida. El ojo seco tiene una presencia cada vez mayor entre la ciudadanía y, al mismo tiempo, comienza a recibir más atención tanto por parte de los pacientes como de los profesionales, aunque muchas son las personas que tienen la enfermedad y lo desconocen.
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Crece la detección de ojo seco en San Juan: el factor pantallas, riesgos de automedicarse y desconocimiento de la patología
El ojo seco es una patología que cada año gana mayor prevalencia en el país, aunque no todas las personas que lo padecen lo saben. La importancia de concientizar y no caer en la automedicación.
Uno de los principales obstáculos para detectar el ojo seco es que muchas personas terminan naturalizando sus molestias. En San Juan, las condiciones ambientales como clima seco, viento zonda, entre otros también pueden contribuir a esa situación. “El sanjuanino no presta atención. Vivimos con un clima de poca humedad y se minimizan los síntomas”, señaló en contacto con DIARIO DE CUYO la doctora Silvina Pontoriero, integrante del servicio de oftalmología del Hospital Rawson.
La especialista explicó que los pacientes pueden acostumbrarse a convivir con el ardor, la irritación o la sensación de sequedad sin asociarlos con una patología que requiere atención. “A veces el paciente ni siquiera sabe que tiene el tratamiento”, agregó la profesional.
El problema no se limita a una incomodidad pasajera. Dependiendo de la causa y de la evolución del cuadro, el ojo seco puede dificultar la realización de tareas habituales, generar ardor y visión fluctuante, y provocar lesiones vinculadas con la sequedad ocular, además de inflamación, generando cambios e impacto en la calidad de vida de las personas.
El factor pantallas y aparición de nuevos perfiles de pacientes
Si bien el ojo seco ha sido históricamente más frecuente en mujeres de mayor edad, Pontoriero señaló que actualmente se observa en un universo más amplio de pacientes.
Entre los factores que más incidencia tienen mencionó el mayor uso de pantallas, además de la presencia de problemas autoinmunes detectados con mayor frecuencia. La especialista señaló que actualmente también se encuentran casos en personas más jóvenes e incluso en niños. “Tenemos más pacientes con ojo seco que lo que teníamos antes”, sostuvo.
Para Pontoriero, parte de este crecimiento puede estar relacionado no sólo con una mayor presencia de la patología, sino también con que se comenzó a prestar más atención a sus síntomas, registrando una persistencia de los mismos, entendiendo que no es una molestia pasajera.
El riesgo de la automedicación
Una generalidad que se registra en consultorio ante casos de ojo seco es la utilización de gotas de venta libre que se adquieren en las farmacias. El problema es que si bien la patología tiene tratamiento, es particular dependiendo del paciente y los motivos detrás de la enfermedad.
Pontoriero contó que muchos pacientes recurren a gotas que no necesariamente son las adecuadas para su cuadro, abandonan tratamientos o utilizan otros medicamentos de manera indiscriminada. “Nos pasa que muchos pacientes se colocan gotas que no son la lágrima o lágrimas que no son adecuadas. La consecuencia es que el problema no se resuelve”, explicó.
La especialista remarcó que el tratamiento no es igual para todas las personas, ya que primero es necesario determinar qué está provocando el ojo seco. Incluso puede existir una causa de base vinculada a otra condición o medicación.
Con un correcto diagnóstico se puede seguir un tratamiento específico que elimine las molestias y permita tener una visión sin inconvenientes.
Una campaña para detectar y tratar
Ante el incremento de casos detectados, desde el Hospital Rawson en conjunto con la Sociedad Argentina de Superficie Ocular se estará llevando a cabo la primera campaña de detección y tratamiento de ojo seco.
“Lo que buscamos más que nada es generar conciencia en los pacientes para que puedan reconocer los síntomas, para que consulten y tengan un diagnóstico y tratamiento adecuado”, explicó Pontoriero. La campaña permitirá no sólo detectar la patología, sino también brindar tratamiento en el momento de la consulta.
La actividad está destinada a adultos mayores de 18 años que presenten síntomas como ojos rojos o irritados, picazón o ardor, sensación de algo que raspa o de arena dentro del ojo, molestias al permanecer frente a una computadora, dolor al utilizar lentes de contacto o exceso de lágrimas.
La atención será por orden de llegada hasta completar los 120 turnos. En caso de que la demanda supere el cupo previsto, Pontoriero aseguró que estará abierta la posibilidad de solicitar un turno.
La campaña se realizará el 24 de septiembre, de 8.30 a 11 horas, en los Consultorios Externos de Oftalmología del Hospital Rawson, y representa una oportunidad para que quienes conviven con molestias que suelen minimizarse puedan ponerles nombre y acceder a una evaluación especializada.