El dolor de espalda es una de las afecciones más frecuentes en la vida adulta y su origen no siempre es una lesión directa en la columna. En muchas ocasiones, la respuesta está en los pies, el primer punto de contacto con el suelo y la base de toda nuestra estructura corporal.
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Dolor de espalda y calzado: cómo elegir los zapatos ideales para proteger tu columna
El tipo de calzado que utilizamos diariamente puede ser un factor determinante en la salud lumbar. Especialistas en ortopedia y podología advierten sobre la importancia de la biomecánica al caminar y brindan claves esenciales para evitar lesiones.
La conexión entre los pies y la columna
La biomecánica explica que el cuerpo humano funciona como una cadena cinética interconectada. Cuando caminamos, los pies actúan como amortiguadores naturales. Si el calzado no brinda el soporte necesario, esa función se altera:
Soporte inadecuado: Un zapato sin un buen arco plantar puede provocar sobrepronación (pie hacia adentro) o supinación (pie hacia afuera).
Efecto dominó: Esta mala pisada altera la alineación de tobillos, rodillas y caderas, trasladando una tensión excesiva hacia la zona lumbar.
El peso del taco: El uso prolongado de calzado con tacos altos desplaza el peso del cuerpo hacia adelante, modificando la curvatura natural de la columna y aumentando la fatiga muscular en la espalda.
¿Cómo elegir el calzado correcto?
Para prevenir dolores crónicos y mejorar la postura, los expertos sugieren tener en cuenta tres pilares fundamentales al momento de la compra:
Amortiguación: Es vital para absorber el impacto de cada paso.
Soporte del arco: Debe acompañar la forma natural del pie para garantizar una pisada equilibrada.
Estabilidad: El zapato debe ser firme y no permitir movimientos laterales excesivos del pie dentro del mismo.
Consejos prácticos de los especialistas
Renovación periódica: Las suelas se desgastan y pierden sus propiedades de soporte. Se recomienda revisar el calzado deportivo cada 450 a 800 kilómetros de uso.
Comodidad ante todo: El zapato no debe comprimir los dedos y debe probarse en movimiento.
Uso específico: Cada actividad requiere un diseño distinto; no es recomendable utilizar el mismo calzado para correr que para caminar por la ciudad o estar muchas horas de pie en el trabajo.
Consulta profesional: Si el dolor lumbar es recurrente, la visita a un podólogo o traumatólogo puede determinar la necesidad de usar plantillas ortopédicas personalizadas, las cuales pueden marcar una diferencia significativa en la postura y el bienestar diario.
Finalmente, los expertos recuerdan que el calzado es una herramienta complementaria, pero no reemplaza la importancia de mantener una musculatura abdominal fuerte a través de la actividad física regular, un factor clave para sostener la columna y prevenir dolores crónicos.