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SALUD

El bajón de las 15 horas por qué da sueño a esa hora y cuáles son las claves biológicas para superarlo

Más allá de la pesadez post almuerzo, la ciencia explica que el cansancio de media tarde responde a un mecanismo natural del reloj interno.

Por Redacción Diario de Cuyo 7 de septiembre de 2026 - 18:00

El clásico bajón de energía que se experimenta habitualmente alrededor de las tres de la tarde suele atribuirse de forma automática al almuerzo y a la digestión. Sin embargo, la ciencia demuestra que el fenómeno responde a causas biológicas mucho más profundas vinculadas directamente con el reloj interno del organismo y los ciclos naturales de alerta.

Lejos de ser una simple consecuencia de haber comido de más, este cansancio vespertino está regulado por una compleja interacción entre el ritmo circadiano y la presión de sueño acumulada desde el momento en que nos despertamos.

Las razones biológicas del bajón vespertino

Una de las ideas centrales del artículo es que el bajón de la tarde no debería interpretarse como pereza o falta de ganas. El cuerpo y el cerebro no funcionan con el mismo nivel de atención durante todo el día. La concentración, el estado de alerta y la velocidad mental cambian según la hora, la carga de trabajo y los procesos biológicos.

Así que no, ese sueño de las 15 de la tarde no necesariamente significa que una persona esté haciendo algo mal. Muchas veces, simplemente, está funcionando como funciona el cuerpo humano.

El reloj circadiano: Hacia la mitad de la tarde, el cerebro experimenta una caída natural en la producción de hormonas de alerta, experimentando un descenso leve de la temperatura corporal que imita, a menor escala, las condiciones que preparan al cuerpo para dormir por la noche.

La presión de acumulación: A las tres de la tarde, el cerebro ya acumuló varias horas de vigilia en las que se fue liberando adenosina, una sustancia química que genera la sensación de fatiga mental y física.

Claves efectivas para combatir la somnolencia

Para superar este bache de productividad sin depender exclusivamente del café o de bebidas azucaradas que generan un efecto rebote, los especialistas recomiendan adoptar hábitos específicos:

Exposición a la luz natural: Salir unos minutos al aire libre o ubicarse cerca de una ventana ayuda a indicarle al cerebro que debe mantenerse en estado de alerta.

Pausas activas y movimiento: Estirar las piernas o realizar una breve caminata estimula la circulación sanguínea y despeja la fatiga mental.

Hidratación constante: Muchas veces la sensación de cansancio leve está asociada a un cuadro de deshidratación leve.

El poder de una siesta corta: Si las condiciones lo permiten, un descanso de entre 10 y 20 minutos es suficiente para recargar energías sin ingresar en las fases profundas del sueño que provocan mayor marego al despertar.

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