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Manos

Lavado de manos: el hábito de 20 segundos que reduce hasta 40% algunas enfermedades

En el Día Mundial del Lavado de Manos, los especialistas recuerdan que una práctica sencilla puede disminuir infecciones respiratorias y gastrointestinales. Cuándo y cómo hacerlo correctamente.

Por Redacción Diario de Cuyo 15 de octubre de 2026 - 12:28

Lavarse las manos parece una acción cotidiana y automática, pero detrás de esos pocos segundos existe una de las medidas de prevención más sencillas y efectivas contra numerosas enfermedades. Cada 15 de octubre se conmemora el Día Mundial del Lavado de Manos, una fecha que busca recordar la importancia de utilizar agua y jabón para cortar la transmisión de virus, bacterias y otros microorganismos.

Los números muestran su impacto. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), un correcto lavado de manos puede reducir entre un 23% y un 40% los casos de diarrea y disminuir entre un 16% y un 21% las enfermedades respiratorias, entre ellas los resfriados.

La Organización Panamericana de la Salud también advierte sobre su importancia, particularmente durante la infancia. La higiene de manos con jabón puede disminuir casi a la mitad los episodios de diarrea en menores de cinco años y reducir cerca de un 25% las infecciones respiratorias, dos grupos de enfermedades con fuerte incidencia entre los más chicos.

Por qué 20 segundos pueden hacer la diferencia

El lavado correcto no consiste simplemente en pasar rápidamente las manos debajo del agua. Los especialistas recomiendan frotarlas con jabón durante al menos 20 segundos, asegurándose de cubrir las palmas, el dorso, los espacios entre los dedos, los pulgares y debajo de las uñas.

El jabón cumple una función fundamental porque permite atrapar y retirar suciedad, grasas y microorganismos presentes sobre la piel. Una vez realizado el frotado, las manos deben enjuagarse con agua corriente y secarse con una toalla limpia, papel descartable o un método adecuado de secado.

Cuando no existen agua y jabón disponibles, puede utilizarse como alternativa un desinfectante para manos que contenga al menos 60% de alcohol. En ese caso también debe distribuirse el producto por toda la superficie de ambas manos y frotarlas durante aproximadamente 20 segundos o hasta que estén completamente secas.

Los momentos en los que lavarse las manos es fundamental

Hay situaciones cotidianas en las que la higiene cobra todavía mayor importancia. Entre las principales aparecen después de ir al baño, antes de preparar o consumir alimentos, después de toser, estornudar o sonarse la nariz, tras manipular basura y luego de tocar animales.

También se recomienda hacerlo antes y después de cuidar a una persona enferma, después de cambiar pañales, antes de tratar heridas y luego del contacto con superficies utilizadas por muchas personas. Las manos funcionan como un vehículo frecuente para trasladar microorganismos desde objetos hasta los ojos, la nariz o la boca.

Ese proceso muchas veces ocurre sin que la persona lo advierta. Los gérmenes también pueden pasar de las manos a los alimentos durante su preparación o quedar sobre mesas, pasamanos, juguetes y otros objetos que posteriormente serán tocados por otras personas.

Un problema que todavía alcanza a millones de personas

A pesar de tratarse de una práctica básica, el acceso a la higiene de manos continúa siendo una dificultad mundial. UNICEF estima que alrededor de 2.300 millones de personas no cuentan en sus hogares con instalaciones para lavarse las manos con agua y jabón.

El problema también alcanza a las escuelas: cerca de la mitad de los establecimientos educativos del mundo carece de instalaciones adecuadas con agua y jabón, una situación que afecta a aproximadamente 802 millones de niños en edad escolar.

La Organización Mundial de la Salud y UNICEF consideran a la higiene de manos una intervención fundamental para reducir las enfermedades diarreicas, las infecciones respiratorias agudas y otras patologías prevenibles. La recomendación básica sigue siendo sencilla: agua, jabón y al menos 20 segundos de frotado en los momentos de mayor riesgo.

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