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Conciencia para prevenir

"Preguntar no aumenta el riesgo", cómo hablar sobre suicidio en casa, desde la mirada de dos psicólogas sanjuaninas

En el marco del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, las licenciadas en psicología Celeste Sánchez y Lucía Gregori reflexionaron sobre la importancia de hablar en la familia, de quitarle los tabúes al tema y de abordarlo con responsabilidad y conciencia.

Por Celeste Roco Navea 10 de septiembre de 2026 - 06:41

Con el propósito de generar una mayor conciencia y apuntar a la previsión, cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Suicidio, una fecha que invita al desarrollo de actividades durante todo el mes tanto de organismos públicos como privados. El tema no es menor si se tiene en cuenta que a nivel país, la principal causa de muerte de los jóvenes es precisamente la autoagresión. Ante este escenario, abordar el tema en casa con la seriedad y honestidad que merece es fundamental para evitar un desenlace fatal.

De acuerdo a un informe publicado por el Observatorio de Política Criminal con datos del Sistema Nacional de Información Criminal, entre el 2017 y el 2025 los casos paso de 3.304 a 5.209. En torno a datos sanitarios a nivel nacional, desde el 2022 figura como principal causa de muerte entre personas de 15 a 24 años. La lamentable tendencia se volvió a registrar en 2025 en personas de 25 a 34 años, desplazando a los accidentes de tránsito.

En vez de abordar el por qué detrás del número, la premisa de la fecha invita a reflexionar sobre el qué hacer antes que la tragedia se dé. En ese contexto, las psicólogas sanjuaninas Celeste Sánchez (MP 1937) y Lucía Gregori (MP1923) compartieron pautas y sugerencias para actuar desde la prevención, sea con el entorno familiar, amistoso o incluso laboral.

La importancia de hablar del suicidio, donde invisibilizarlo no es lo correcto

Durante muchos años, incluso los medios de comunicación evitaban informar o abordar causas vinculadas al suicidio, ya que había una vieja (y errónea) creencia que establecía que hablar de suicidio fomentaba la conducta. Con el tiempo se ha demostrado que no solo es un mito, sino que el hecho de abordarlo permite accionar de manera preventiva.

“Es importante hablar de suicidio primeramente porque es un tema de salud. La OMS pone a disposición información y estadísticas que muestran datos sobre el impacto a nivel mundial. No se trata únicamente de hablar acerca del suicidio, sino de dar herramientas concretas, entendiendo que es una problemática compleja y multifactorial”, explicaron las profesionales.

Hablar por el simple hecho de hacerlo no es suficiente. Para las licenciadas, antes de abordar temas delicados como el suicidio y otros, lo primero que se debe haber al menos en el grupo familiar es fortalecer el canal de comunicación, ofreciendo una postura abierta y receptiva. “Los adultos de referencia deben desarrollar la capacidad de guiar y aconsejar frente a problemáticas difícil”, sostuvieron.

En el caso de conversarlo con niños y adolescentes, hay que considerar que en más de una oportunidad hay un temor a ser castigados, juzgados o simplemente incomprendidos, por lo que la comunicación fluida, respetuosa y con una escucha atenta por parte de los adultos es fundamental para brindar la confianza suficiente.

Pautas para la prevención del suicidio y las señales de alerta

“Lo más importante para prevenirlo es la información”, resaltan las profesionales. Hablar de suicidio sin convertirlo en un tabú es sin duda el primer paso para un abordaje claro y sincero.

Si bien la consulta a un profesional de la salud mental es una excelente opción, no es la única. Sobre este punto las psicólogas destacan: “Muchas veces se piensa que necesariamente debe intervenir un profesional, pero el primer paso puede y debe darlo un amigo, un familiar, un vecino, un docente o alguien cercano que pueda observar, escuchar, acompañar y ayudar a buscar posteriormente la intervención profesional necesaria”.

En torno a las señales, hay que prestar atención a:

“También debemos prestar especial atención cuando una persona habla de querer morir, de desaparecer, de hacerse daño o expresa que no puede continuar. Cuando escuchemos esto, es importante mantener la compostura, no reaccionar inmediatamente con frases invalidantes como “tenés todo para ser feliz”, “pensá en tus hijos”, ya que genera culpa y aislamiento al no sentirse comprendido”, aclararon Sánchez y Gregori.

Si se observa algunos de estos indicadores de riesgo es importante preguntar de manera directa y respetuosa si la persona está pensando en hacerse daño o quitarse la vida. "Preguntar no aumenta el riesgo; por el contrario, permite abrir un espacio de escucha", señalan. Tampoco es recomendable desestimar los intentos de autolesión, ya que solo evidencia un aumento de riesgo de ser una situación que se puede repetir.

El riesgo de las redes sociales

Un factor que se analiza en consultorio, se aborda en distintas charlas y las actividades que se realizan en torno a la prevención del suicidio es la incidencia de las redes sociales en la decisión que toma la persona que decide ponerle fin a su vida.

Para las profesionales, las redes sociales representan un riesgo cuando la persona está atravesando una situación de vulnerabilidad. “La exposición a contenidos relacionados con el suicidio o las autolesiones, la circulación de información inadecuada, la comparación constante, el ciberacoso o determinados mensajes que pueden romantizar o normalizar estas conductas son aspectos a los que debemos prestar atención”, precisaron.

No se trata de prohibir o demonizar las redes pero sí de dejar pautas claras en torno a sus riesgos e incidencias, procurando enfocar la información por canales seguros, ya que muchos son los profesionales que las usan como herramientas para compartir información de gran valor sobre intervenciones preventivas y concientización sobre la salud mental.

“La forma en que comunicamos también puede prevenir”, un accionar en el que todos somos parte

Teniendo en cuenta que, conforme señalan las estadísticas, hay un incremento de casos como de consultas vinculadas al suicidio durante el segundo semestre, la concientización que se realiza durante este mes es clave, y allí es donde todos los actores de la sociedad entran en juego.

“Todos somos responsables de la prevención del suicidio: comunidad, familia, justicia, fuerzas de seguridad, salud pública, escuela, trabajo. Como es un problema multifactorial, debe ser trabajado intersectorialmente y en red”, indicaron las licenciadas.

Al hablar del suicidio el objetivo no es fomentar la conducta, sino por el contrario, visibilizar algo que está pasando como también los espacios de escucha que existen para aquellas personas que al menos lo analizan o no se encuentran pasando por un buen momento. Es por ello que la forma en la que se comunica tiene que ser desde el respeto o no desde el morbo.

Para las licenciadas evitar conceptos sensacionalistas, metodologías que usaron personas que optaron por quitarse la vida, ahondar en los casos de manera detallara o cualquier otro aspecto puede ser perjudicial.

“La forma en que comunicamos también puede prevenir. Por eso es fundamental hacerlo de manera responsable, cuidando la información que brindamos y priorizando siempre la posibilidad de orientar, acompañar y acercar recursos de ayuda”, concluyeron.

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