En la búsqueda de soluciones naturales, la investigación científica puso el foco en los pistachos. Una revisión sistemática publicada en British Journal of Nutrition analizó 13 ensayos clínicos con 563 adultos para evaluar su impacto cardiovascular. Los resultados arrojaron una reducción media de la presión sistólica de 2,12 mmHg. No se observaron cambios significativos en la presión diastólica.
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Qué dice la ciencia sobre los pistachos y la presión arterial
Cada vez más personas comen pistachos en la Argentina, por moda y gusto.
El beneficio detectado es moderado y no funciona como un tratamiento aislado para la hipertensión.
El valor real de los pistachos reside en lo que logran sustituir en la alimentación diaria. Incorporarlos en lugar de productos procesados, como patatas fritas, embutidos o galletas saladas, mejora la calidad nutricional y reduce drásticamente la ingesta total de sodio.
¿Qué nutrientes aportan los pistachos y quién debe evitarlos?
Los pistachos aportan grasas insaturadas, fibra, proteínas vegetales y potasio. Este último mineral es clave para regular los líquidos y el funcionamiento de los vasos sanguíneos. No obstante, elegir versiones con sal añadida puede ser contraproducente, ya que el sodio favorece la retención de líquidos y dificulta el control tensional. Las etiquetas de estos frutos secos deben revisarse para evitar excesos de sal o coberturas de azúcar y miel.
Existen restricciones específicas para este consumo. Personas con enfermedades renales o bajo medicación que eleva los niveles de potasio deben evitar aumentar la ingesta de pistachos sin supervisión médica. El control de la presión arterial depende del conjunto de la dieta, la actividad física regular, el descanso suficiente y la limitación del consumo de alcohol.