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Salud & Bienestar

Salud Mental y la mirada de cinco psicólogos sanjuaninos: desde su importancia a los riesgos de usar términos clínicos para explicar reacciones

En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, cinco licenciados en psicología de San Juan analizaron su importancia, los riesgos actuales y porqué pese a los avances aun sigue siendo un tema tabú.

Por Celeste Roco Navea 10 de octubre de 2026 - 08:06

Cada 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha que invita precisamente a hablar sobre el tema para quitar estigmas, romper estereotipos, prevenir y darle valor al bienestar emocional, algo que durante muchas décadas fue relegado por generaciones pasadas. Si bien se han registrado bastantes avances en la materia, aun resta mucho por avanzar.

Para analizar la importancia de la fecha y de la salud mental en su totalidad, DIARIO DE CUYO consultó a cinco licenciados en psicología sanjuaninos sobre el valor que tiene poner el tema sobre la mesa y abordarlo desde una mirada clínica, profesional y con conocimiento. Celeste Sánchez, Silvana Bonil, Andrea Pedrol, Valeria Alvo y José Icazatti compartieron sus reflexiones sobre la fecha.

¿Por qué es importante hablar de salud mental?

“Si no hay salud mental es imposible sostenerse en el mundo actual”, destacó Sánchez. Los profesionales consultados coinciden en que es importante que la salud mental sea un tema de agenda e interés general, para poder accionar de manera preventiva, antes que la situación que genera malestar se desarrolle. En ese sentido, Pedrol asegura que cuidar la salud mental no es precisamente actuar ante una crisis, sino reconocerse, identificar las necesidades, aprender a poner límites y construir vínculos que sean saludables.

“Creo que necesitamos dejar de considerar la salud mental como un tema accesorio o una respuesta ante una crisis. El bienestar tiene que formar parte de cómo pensamos, diseñamos y gestionamos nuestras organizaciones”, sostiene Bonil.

Sin embargo, ante una dinámica diaria marcada por el trabajo, el exceso de productividad que lleve a generar los ingresos para llegar a fin de mes, entre otros factores, terminan marginando la atención que se le puede prestar a la salud mental. “Hablar del tema permite poner en palabras lo que sentimos y acercarnos a la ayuda que necesitamos. No hace falta llegar al límite para consultar”, asegura Alvo.

El poder hablar sobre este tema, sea en el contexto que sea, abre las puertas a la prevención, además de ser “el acto de amor más bonito que se puede tener hacia uno mismo”, precisa Icazatti. De esta manera, ante situaciones que escapen del control de la persona, contar con herramientas vinculadas a la salud mental permitirán encontrar una solución desde el lado más amable con uno mismo y con los otros.

¿Qué rol juega la salud mental en la vida diaria?

Cómo se vincula la persona, las decisiones que se toman, la gestión de emociones y hasta la comunicación de las mismas son partes fundamentales de la salud mental. Mientras hay quienes creen que es algo aislado, los profesionales aseguran que se debe comprender como un conjunto. Así lo señala Bonil al asegurar que no se trata de que las personas aprendan a soportar mejor el malestar, sino de construir condiciones que no lo naturalicen.

Descansar sin sentir culpa, la autoexigencia constante, el miedo a decepcionar a otros o la dificultad de decir que no por temor a perder un vínculo o no cumplir con las expectativas también tiene que ver con la salud mental y el espacio que se le da en la vida diaria, analiza Pedrol.

La salud mental en la vida diaria entonces es de gran importancia para la gestión de emociones sea en el trabajo, con la familia, las amistades e incluso hasta con uno mismo.

¿Sigue habiendo un prejuicio sobre la salud mental?

Los cinco profesionales consultados aseguraron que, si bien hubo avances en el tema, aun existen prejuicios que lamentablemente derivan en atenciones tardías o en rechazo de tratamientos por temor, inseguridad, falta de información real o simplemente por cuestionamientos que no tienen fundamentación.

Sin duda el momento bisagra para poner sobre la mesa la importancia de la salud mental fue la pandemia. Sin embargo, hay quienes creen que acudir a un psicólogo o buscar ayuda es signo de debilidad.

Sobre ello, Pedrol comenta: “A veces el prejuicio aparece de manera explícita cuando alguien escucha que ir al psicólogo es para personas débiles. Otras veces se presenta de formas más sutiles, cuando minimizamos el sufrimiento de alguien o le decimos que tiene que ser fuerte o suponemos que, si tiene trabajo, familia o cumple con sus responsabilidades, necesariamente está bien. Necesitamos comprender que el sufrimiento no siempre es visible. Una persona puede continuar con su rutina, cumplir con sus obligaciones y, aun así, estar atravesando un momento emocional muy difícil. Por eso, más que preguntarnos si alguien tiene motivos suficientes para sentirse mal, necesitamos aprender a escuchar sin juzgar. No todas las personas viven las mismas situaciones de la misma manera, y reconocer esa singularidad es fundamental para acompañar”.

Hay una tendencia discursiva en utilizar conceptos como ansiedad, depresión o pánico para justificar ciertas actitudes sin diagnóstico, ¿Existe un riesgo detrás de ello?

Sobre este punto hay que tener una doble mirada: por un lado, el uso de los conceptos clínicos como etiquetas para calificar una actitud; y por el otro, invalidar el sentir del otro por suponer que se utilizar los conceptos de manera incorrecta.

“Existe un riesgo cuando usamos estos términos como etiquetas sin comprender qué significan. No toda tristeza es depresión, ni todo nerviosismo es un trastorno de ansiedad, ni cualquier miedo es un ataque de pánico. Usarlos de manera indiscriminada puede banalizar el sufrimiento de quienes atraviesan esas situaciones y favorecer el autodiagnóstico”, señala Alvo. A su vez, asumir que son conceptos que se usan como excusa también es un error. “Puede estar intentando expresar un malestar que todavía no sabe cómo nombrar”, precisa la licenciada.

“La clave está en no banalizar los términos clínicos, pero tampoco utilizarlos para desacreditar a quien sufre. Los diagnósticos requieren una evaluación profesional y cada experiencia necesita ser comprendida en su contexto. Comprender lo que nos pasa no significa justificarlo todo; significa tener mejores herramientas para transformarlo”, agrega Pedrol.

¿Qué nos falta como sociedad para una mejor salud mental comunitaria?

Bonil sostiene que las personas necesitan entornos que les permitan trabajar, vincularse y atravesar dificultades con recursos y acompañamiento, por lo que abordar la salud mental desde el aspecto comunitario es indispensable. Sin embargo, sostiene Sánchez, es indispensable la articulación entre todos los actores de la sociedad, donde intervienen políticas de estado, legislaciones, derechos adquiridos e incluso el rol de los medios de comunicación y las redes sociales.

Apuntar a la prevención es sin duda el primer paso para una salud mental comunitaria óptima. Pero también se puede comenzar con pequeñas acciones desde lo individual, como ofrecer una escucha sin prejuicios, interiorizarse sobre los servicios disponibles, aprender sobre educación emocional y entender que no todas las personas sienten y piensan similar.

“Me parece esencial recuperar una pregunta sencilla y darle tiempo a la respuesta: “¿Cómo estás, de verdad?”. A veces, sentirse escuchado es el comienzo para poder pedir ayuda”, concluye Alvo.

Redes sociales de los profesionales

Lic. Celeste Sánchez @psicocelestesanchez

Lic. Silvana Bonil @bonilsilvana

Lic. Andrea Pedrol @psico.ratito

Lic. Valeria Alvo @psico.valealvo

Lic. José Icazatti @joseicazatti

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