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Mapa sísmico

A cinco años del terremoto de 2021, San Juan todavía registra réplicas y mantiene en estudio las zonas activas

El Observatorio Sismológico de la UNSJ y el CONICET sigue detectando actividad vinculada al terremoto de 2021 y analiza las fallas que podrían generar nuevos eventos.

Por Celeste Roco Navea 24 de agosto de 2026 - 18:09

Con los últimos episodios sísmicos que se vienen registrando a lo largo y ancho del mundo la pregunta sobre qué sucede en San Juan es inevitable. En ese contexto, desde el Observatorio Sismológico “Dra. Patricia Alvarado” de la Universidad Nacional de San Juan y el CONICET confirmaron que el último terremoto registrado en la provincia aún sigue generando réplicas, lo que lleva a un estudio pormenorizado de zonas activas que antes no se consideraban.

Así lo confirmó en diálogo con DIARIO DE CUYO el geólogo Gustavo Ortiz, director de la institución. De acuerdo a lo que explicó, San Juan y Mendoza se encuentran dentro de una región con una mayor posibilidad de ocurrencia de eventos sísmicos en Argentina y con mayores niveles de aceleración. Por eso, remarcó que, aunque la ciencia todavía no puede anticipar cuándo ocurrirá un terremoto, sí puede aportar información para mejorar la prevención.

“Siempre debemos estar preparados para un evento, no podemos predecirlo, pero sí prepararnos para la prevención del desastre”, señaló Ortiz.

En ese sentido, el especialista destacó la importancia del trabajo científico que permite conocer cómo se distribuye la actividad sísmica, dónde están las fallas y de qué manera se comportan. El Observatorio está integrado por investigadores, becarios y estudiantes avanzados de Geología y Geofísica que estudian la sismicidad de San Juan y de distintas regiones de Argentina.

El terremoto de 2021 sigue generando réplicas cinco años después

Uno de los principales objetos de estudio del Observatorio se concentra en lo que fue el terremoto ocurrido en San Juan en enero del 2021. En ese sentido, Ortiz explicó que el evento tuvo la particularidad de producirse en una zona que, antes del terremoto, no presentaba una concentración significativa de sismicidad.

Después del movimiento principal, la región comenzó a reacomodarse y aparecieron las réplicas. Ese proceso permitió a los investigadores observar con mayor claridad estructuras geológicas que no necesariamente están expuestas en la superficie. “Hasta el día de hoy seguimos viendo sismicidad asociada al terremoto. Esa región quedó activa”, sostuvo Ortiz.

El registro de esos movimientos posteriores no sólo permite determinar cómo se comporta la zona afectada, sino que también brinda información sobre fallas que pueden permanecer ocultas bajo la superficie. Según explicó el director del Observatorio, los terremotos funcionan también como una herramienta para estudiar el subsuelo, ya que a partir de la distribución de los sismos, los especialistas pueden reconstruir características de estructuras geológicas que de otra manera serían difíciles de identificar.

El norte de San Juan, entre las zonas activas bajo observación

El análisis de la actividad sísmica provincial también permite identificar sectores que presentan un comportamiento que merece seguimiento. Entre ellos aparece Valle Fértil, hacia el norte de San Juan, donde existe una falla con frecuente actividad.

Ortiz señaló que, después del terremoto de 2021, esa zona se mostró particularmente activa. El monitoreo permanente permite observar cómo se distribuyen los eventos y distinguir aquellos que, por sus características y profundidad, pueden resultar de mayor interés para el estudio de los grandes terremotos.

En un paneo de la actividad registrada durante un mes, aproximadamente el 80% de los sismos se concentra a más de 100 kilómetros de profundidad, mientras que el 20% restante ocurre a profundidades menores. Para los investigadores, estos últimos movimientos son especialmente relevantes. Los eventos que se producen aproximadamente entre 10 y 40 kilómetros de profundidad pueden estar relacionados con las estructuras y fallas capaces de generar terremotos de mayor magnitud.

La placa de Nazca también forma parte del análisis del Observatorio Sismológico

La actividad sísmica que se registra a mayor profundidad constituye otro de los focos de investigación. Esos movimientos pueden estar relacionados con la placa de Nazca, que se encuentra por debajo de la región y continúa desplazándose. Según Ortiz, los investigadores también estudian estos eventos porque permiten conocer el comportamiento de la placa en profundidad.

De esta manera, el mapa sísmico de San Juan presenta distintos niveles de actividad: por un lado, los movimientos más profundos vinculados al comportamiento de la placa de Nazca y, por otro, los eventos más cercanos a la superficie que permiten estudiar las fallas con potencial para producir grandes terremotos.

El trabajo del Observatorio busca precisamente diferenciar esos comportamientos y determinar qué sectores presentan actividad, cómo evoluciona y qué estructuras geológicas pueden estar detrás de los movimientos.

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