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A dos meses del accidente

Accidente del helicóptero en Ischigualasto: la Fiscalía aún no pudo determinar qué provocó la tragedia

La Unidad Fiscal San Juan informó que continúa la investigación por el accidente ocurrido el 29 de julio, que dejó siete muertos. Analizan los restos de la aeronave, dispositivos electrónicos y el registrador de vuelo, cuya información será recuperada en Estados Unidos.

Por Redacción Diario de Cuyo 29 de septiembre de 2026 - 18:17

La Unidad Fiscal San Juan informó que todavía no pudo establecer una causa determinada para el accidente del helicóptero que se estrelló el 29 de julio en el Parque Provincial Ischigualasto y provocó la muerte de sus siete ocupantes. La investigación busca reconstruir la trayectoria de la aeronave y establecer las circunstancias en las que ocurrió el siniestro.

La causa tramita en el Área de Investigación y Litigio de Casos Sencillos de la Unidad Fiscal San Juan, bajo la conducción del fiscal general Francisco Maldonado y con la intervención de la auxiliar fiscal Mariana Gauto Baloc.

Hasta el momento, los investigadores realizaron inspecciones y rastrillajes en el lugar del impacto, peritajes sobre la aeronave, autopsias, entrevistas a testigos y análisis de dispositivos electrónicos, además de incorporar documentación técnica, aeronáutica y meteorológica.

Uno de los puntos centrales de la investigación es el peritaje accidentológico, que deberá establecer la trayectoria que siguió el helicóptero y aportar elementos que permitan determinar qué pudo haber provocado el accidente.

Buscan recuperar la información del registrador de vuelo

Entre los elementos recuperados se encuentra el registrador combinado de datos de vuelo y voces de cabina, que fue localizado entre los restos del helicóptero por la Junta de Seguridad en el Transporte (JST).

El dispositivo sufrió daños severos como consecuencia del impacto, por lo que la Unidad Fiscal solicitó autorización judicial para realizar una exportación temporaria y trasladarlo a Estados Unidos.

La intención es que especialistas de la National Transportation Safety Board (NTSB) trabajen sobre el equipo para intentar recuperar la información almacenada. Según informó la JST, el organismo estadounidense otorgó un turno para comenzar las tareas el 12 de octubre, mientras que el 20 de octubre aparece como fecha tentativa de finalización.

Ese material podría aportar información clave sobre los últimos momentos del vuelo y permitir avanzar en la reconstrucción de lo ocurrido antes del impacto.

El accidente ocurrió en una zona de difícil acceso

La tragedia ocurrió durante la mañana del miércoles 29 de julio de 2026, en la zona conocida como Quebrada de La Chilca, dentro del Parque Provincial Ischigualasto.

El helicóptero se dirigía hacia San Agustín de Valle Fértil, donde estaba prevista una jornada de capacitación vinculada con el manejo del fuego en incendios forestales.

La aeronave era un Bell Helicopter 412 EP, matrícula LV-KGR, perteneciente a la empresa JASFLY S.A. y contratado por la Agencia Federal de Emergencias (AFE) para prestar servicios destinados al Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF).

El sitio donde quedó la aeronave presenta importantes dificultades de acceso. Desde el ingreso al parque fue necesario recorrer unos 23 kilómetros en vehículos 4x4 y luego otros ocho kilómetros a pie.

En el lugar, la División Fotografía y Planimetría del Departamento de Policía Científica realizó un informe técnico con croquis de geolocalización, mediciones y fotografías del escenario del accidente.

La aeronave accidentada es un Bell Helicopter modelo 412 EP, matrícula LV-KGR, propiedad de la empresa JASFLY S.A.

Quiénes fueron las siete víctimas

El accidente provocó la muerte de los siete ocupantes del helicóptero.

Se trata del piloto Matías Juan Pablo Valenzuela, de 53 años; el director de Protección Civil de San Juan, Dante Carlos Heredia, de 55; el jefe de la Dirección de Bomberos D-9 de la Policía de San Juan, Rodolfo Rubén Castro, de 52; y el segundo jefe de esa dependencia, Jorge Carlos Carbajal, de 50.

También fallecieron los bomberos voluntarios y agentes del Servicio Nacional de Manejo del Fuego Andrés Damián Bosch, de 47 años, y Rodrigo Sebastián Aimetta, de 43. La séptima víctima fue el subjefe de la Policía de San Juan, comisario general Marcelo Germán Videla, de 52 años.

Las autopsias determinaron que las muertes fueron violentas

Los cuerpos fueron extraídos del lugar del accidente mediante un operativo aéreo y trasladados hasta el ingreso del parque. Fueron necesarios cuatro vuelos, debido a que en cada traslado podían transportarse solamente dos cuerpos.

Posteriormente fueron derivados a la Morgue Judicial, donde se realizaron los procedimientos de identificación. En todos los casos, las autopsias determinaron que las muertes fueron violentas y se produjeron como consecuencia de politraumatismos.

También se efectuaron exámenes odontológicos y toma de huellas dactilares como parte del proceso de identificación.

En el caso del piloto se ordenó un examen toxicológico, aunque no pudo concretarse porque las lesiones sufridas impidieron obtener las muestras necesarias. Además, se dispuso un estudio histopatológico.

Encontraron celulares, un teléfono satelital y una notebook

La investigación tuvo un nuevo procedimiento el 14 de agosto, cuando integrantes de la Unidad Fiscal San Juan y distintas dependencias de Gendarmería Nacional realizaron otra inspección ocular y un extenso rastrillaje en la zona del accidente.

Después de más de 14 horas de trabajo, los investigadores encontraron y secuestraron tres teléfonos celulares, un teléfono satelital y una notebook. También localizaron efectos personales pertenecientes a las víctimas, que posteriormente fueron restituidos a sus familiares.

Los dispositivos fueron sometidos a un peritaje técnico e informático. Sin embargo, debido al estado en que se encontraban, solo fue posible extraer información de uno de ellos.

Los datos recuperados fueron enviados para su análisis con el objetivo de localizar videos, fotografías, audios u otros archivos enviados o recibidos relacionados con el vuelo del 29 de julio, dentro del período comprendido entre el 27 y el 29 de julio.

El análisis de esa información y el peritaje sobre la computadora continuaban en trámite al momento del informe difundido por la Fiscalía.

Los restos del helicóptero permanecerán en el lugar

Otro de los puntos de la investigación está relacionado con la preservación de los restos de la aeronave.

La Coordinación del Parque Provincial Ischigualasto había solicitado autorización para retirar los restos del helicóptero. Ante ese pedido, la Fiscalía solicitó una medida de no innovar para evitar que fueran trasladados antes de completar las diligencias pendientes.

Finalmente, el 18 de septiembre el juez interviniente dispuso la prohibición de innovar durante 60 días corridos y ordenó preservar los restos de la aeronave en el lugar mientras avanzan las medidas investigativas.

También analizan la trayectoria y las condiciones meteorológicas

El peritaje accidentológico, a cargo de la División de Criminalística y Estudios Forenses de la Región X de Gendarmería Nacional, deberá determinar la trayectoria de vuelo del helicóptero al momento del siniestro y establecer la posible causa del accidente.

Además, el Servicio Meteorológico Nacional remitió información correspondiente a las estaciones cercanas al área, pronósticos para San Juan y Caucete y un informe sobre las condiciones meteorológicas registradas el día de la tragedia.

Según la documentación incorporada al expediente, no había alertas meteorológicas para el 29 de julio. También fue agregado el resumen de las condiciones registradas por la estación meteorológica de Ischigualasto.

Por su parte, la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) aportó el plan de vuelo y los registros correspondientes al desplazamiento de la aeronave.

Por ahora, con casi dos meses transcurridos desde la tragedia, la Fiscalía sostiene que no existe una causa determinada del accidente. Las próximas etapas estarán concentradas especialmente en el análisis de los dispositivos electrónicos, el peritaje accidentológico y la recuperación de la información contenida en el registrador de vuelo y las voces de cabina.

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