Este viernes en horas de la mañana llegaron los cuerpos de los cuatro sanjuaninos que perdieron la vida en la tragedia aérea sucedida en Valle Fértil el miércoles. Tal como se había anunciado, en un primer momento se iba a permitir el ingreso a la Catedral de familiares e integrantes del entorno cercano de los fallecidos, para luego abrir las puertas y permitir que todo aquel que lo deseara pudiera despedirse. Quienes no dudaron en dejar de lado todo lo que estaba haciendo y se acercaron fueron los Bomberos Voluntarios de San Juan.
Bomberos Voluntarios de San Juan rindieron homenaje a las víctimas de la tragedia aérea de Valle Fértil
Concentraron en el Cuartel de Bomberos de Capital y se trasladaron hasta la Catedral. “No hizo falta la convocatoria”, señalaron.
En una jornada atravesada por el dolor, alrededor de 40 voluntarios se hicieron presentes en la Catedral, de acuerdo a lo que precisó Rodrigo Tejada, jefe del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Albardón. “El impacto es grandísimo para todos. Nos toca más allá de que ellos son de la Policía y nosotros somos voluntarios, porque somos colegas dentro de la emergencia”, precisó el joven que, conmovido aun por el impacto de la tragedia, se tomó un minuto para recordar y despedir a personas con quienes compartió más que la vocación de servicio.
El accidente de helicóptero dejó siete víctimas fatales, cuatro de ellos sanjuaninos, miembros de la fuerza policial y con una larga trayectoria en la fuerza. El hecho golpeó de lleno a toda la comunidad de emergencias de la provincia. Para los bomberos voluntarios, la pérdida fue también la de compañeros con quienes compartieron incendios, rescates, capacitaciones y largas jornadas de trabajo.
“Anécdotas y enseñanzas tuvimos muchísimas. Rescatamos de toda la vocación de servicio”; acotó.
Con mayor o menor vínculo, gran parte de los bomberos presentes conocían tanto a Carlos Heredia, que se retiró de la Policía de San Juan siendo jefe del Destacamento de Bomberos, como también a Rubén Castro y Jorge Carbajal, quiénes eran las máximas autoridades de Bomberos de la Policía al momento del siniestro. “La convocatoria no hizo falta. Enterados de esto automáticamente todos querían venir a despedirse. La verdad es que son excelentes personas, excelentes profesionales y excelentes compañeros.
De manera gradual fueron llegando a la Plaza 25 de Mayo y una vez que se habilitó el ingreso al público en general, con mucho respeto, dolor en sus rostros y lágrimas enmarcando la tristeza hicieron una fila para despedir a sus colegas, amigos. “Con Heredia nos toca más en lo personal porque hemos tenido un gran acompañamiento de su parte para con nuestro cuartel. Era muy allegado, así que nos toca de cerca”, remarcó Tejada.
"Vivían para ser bomberos"
La tragedia puso en primer plano el riesgo permanente que implica la profesión. Un riesgo que quienes integran los cuerpos de emergencia conocen desde el primer día.
"Nosotros siempre estamos preparados para que en algún momento nos pueda llegar a pasar a todos. Trabajamos y nos capacitamos todos los días para poder enfrentarlo de la mejor manera. Todo continúa. El legado va a quedar por siempre, pero nos preparamos para esto todos los días", afirmó el bombero voluntario.
Al hablar de sus compañeros, las palabras se mezclaron con la emoción. Más que recordar intervenciones puntuales, Tejada eligió destacar aquello que, según él, los definía como personas.
"Lo que más rescatamos de todos es la vocación de servicio, las ganas de seguir superando a su personal, de capacitar a todos para dar una buena respuesta a la provincia. La vocación de servicio que tenían era inmensa. Vivían para ser bomberos, eran y van a ser siempre bomberos", concluyó.
En medio del silencio, los cascos y los uniformes se transformaron en un acompañamiento colectivo. Porque para quienes dedican su vida a proteger a los demás, la despedida de un compañero no entiende de jerarquías ni de instituciones, solo reconoce el valor de quienes hicieron del servicio una misión hasta el último día.