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Tradición

Ceremonia Huarpe: el ritual ancestral con fuego y semillas para liberar un cóndor tras estar en cautiverio

Es la ceremonia que realizó ayer la comunidad Huarpe Colchagual antes de la liberación de Pachakamaq que realizó Ambiente en Pedernal, Sarmiento.

Por Fabiana Juarez 1 de mayo de 2026 - 08:20

El silencio de la precordillera sólo es interrumpido por el crepitar de las llamas.No es un fuego cualquiera; es el centro de un ritual milenario que realiza la comunidad Huarpe Colchagual antes de que un cóndor andino recupere la libertad. El objetivo de esta ceremonia es asegurar que su regreso a la naturaleza tenga la bendición del Gran Espíritu.

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El fuego es sagrado en la ceremonia que realiza la comunidad Huarpe Colchagual antes de la liberación de un cóndor andino.

Para los pueblos originarios, la liberación de un cóndor no es un simple evento técnico o biológico; es una misión espiritual. María Zalazar, jefa de la comunidad Colchagual, explica con serenidad la importancia de este guía alado:

‘Esto para nosotros es una misión que nos deja el gran espíritu ancestral. Somos ayudados por el cóndor, el guardián de la naturaleza, que cuida la depredación de la cual nosotros somos parte. Es un ave espiritual’.

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La ceremonia de la comunidad Huarpe incluye un sahumerio con los yuyo típicos de cada región.

La ceremonia comienza con el fuego. De él se obtienen las brasas necesarias para el sahumerio de consagración. En esta ocasión, el escenario es Pedernal, y la Madre Tierra, la Pacha Mama, dicta los ingredientes: jarilla y chañar. El humo que emana de estos yuyos locales no sólo perfuma el ambiente, sino que funciona como un puente que se eleva desde quienes habitan la Tierra hacia lo divino.

Junto al humo, las semillas juegan un rol fundamental en el altar natural. Según la cosmovisión huarpe, estas representan los frutos que la tierra ofrece para el sustento diario. Su presencia en la ceremonia es un recordatorio de que la naturaleza provee lo necesario para evitar la depredación.

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La munidad Huarpe Colchagual posee un guardián que es el encargado de bendecir al cóndor cuando inicia el vuelo a la libertad.

Los pilares de la ceremonia ancestral

El ritual se divide en elementos simbólicos que buscan fortalecer al ave antes de su partida:

Una bendición para la libertad

‘Con esta ceremonia le damos la fuerza que necesita para hacer su vida en libertad’, afirma Zalazar. Para la comunidad Colchagual, cada vez que un cóndor vuelve al aire, se renueva un pacto de cuidado mutuo entre el ser humano y el entorno.

Mientras el ave se posiciona para saltar al vacío, el aroma del sahumerio aún persiste en el aire de San Juan, como una huella invisible que guía al guardián de regreso a su hogar en las alturas.

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